У нас вы можете посмотреть бесплатно España en el Romancero. La España visigoda cantada en la Edad Media или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
El Romancero conserva una nutrida serie de romances con una temática común: El último rey visigodo (Don Rodrigo), la caída del reino visigodo, la invasión árabe y la pérdida de España. Así se llama una y otra vez en el Romancero a aquel momento en que la entrada de los árabes en la Península pone fin al reino visigodo. Vemos que repetidamente distintos autores medievales, conocidos y anónimos, hablan de España. No están elaborando tesis doctorales sino poemas, pero el concepto está claro: Frente a las interesadas corrientes ideológicas recientes que ponen en cuestión la existencia de España, los autores medievales, cuando hablan del reino visigodo, hablan de España. Y está claro (contra lo que afirman algunos, tratando de negar la evidencia) que no están hablando de un mero “espacio geográfico”, sino de una comunidad reconocida como tal. Están hablando de un reino, de un reino “perdido”. De un reino que tiene, como es lógico, una delimitación geográfica, pero que también tiene un rey y una identidad y un destino compartido. Es absurdo insistir, como hacen algunos actualmente, en que no se trataba de una nación en sentido moderno. Porque es que NINGUNA nación en sentido moderno existe hasta el siglo XIX, cuando se inicia el Constitucionalismo, los Estado de Derecho, la división de poderes, etc., etc. Pero eso es más una cuestión de teoría política que otra cosa. La realidad es que a lo largo de la Edad Media está en mente de todos que lo que se ha roto con la invasión árabe es una comunidad cultural, religiosa, legislativa, etc., llamada España. Y a lo largo de los siglos medievales, aunque el proceso de reconquista del territorio conduce al surgimiento de diferentes reinos cristianos, nunca llega a desaparecer el deseo de recomponer la unidad rota, lo que se trasluce tanto en el hecho de que con frecuencia reyes y cronistas siguen considerándose españoles y no sólo castellanos o aragoneses, como en la realidad de que los Reyes Católicos ven en su matrimonio y en la culminación de la Reconquista una “restauración” del antiguo reino, más que una nueva “fundación” (tras la toma de Granada, los cronistas afirmaron que se había remediado la “pérdida” del año 711 y vieron en Isabel y Fernando a los restauradores de aquella Hispania). Y, pese a que en los años siguientes a la muerte de la Reina Isabel la unidad pudo haberse frustrado, lo cierto es que ya a Felipe II se le llama con claridad desde su nacimiento Príncipe de España.