У нас вы можете посмотреть бесплатно Lo tuve enfrente… y la última palabra casi me enterró vivo | Dark Country en Español или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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“La Última Palabra Era Para Mí” es una canción dark country en español sobre perseguir a alguien por media vida con la paz hecha veneno. No solo llevaba un arma: llevaba una frase lista para humillar, una “última palabra” que parecía justicia… pero era orgullo disfrazado y hambre de rencor. En la noche, junto al panteón y sin testigos, el protagonista siente al diablo empujando y a Dios mirando fijo. Cuando ve el cansancio en el otro, entiende que dos heridas no se curan con desprecio. Cierra la boca, baja el arma y cambia la condena por silencio: la palabra que iba a matarlo lo estaba matando a él. Un tema dark country crudo, cinematográfico y profundamente humano sobre parar antes del punto sin regreso. Si te gusta el dark country con letras intensas, ambiente western noir y confesión real, suscríbete al canal y activa las notificaciones para más canciones. -- Suscríbete a Almas Perdidas Country para descubrir más canciones de dark country en español, country oscuro y western gótico, y forma parte de esta leyenda de almas marcadas por la sangre, la fe y la venganza rota. -- "DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Este contenido es una expresión artística del género Dark Country. Todo el contenido asistido por Inteligencia Artificial es ficticio y tiene fines puramente de entretenimiento y relajación." #darkcountry #darkcountryenespañol #countryoscuro #outlawcountry #AlmasPerdidasCountry Lírica: Lo busqué por media vida, compa, por calles sin dueño, con su cara en mi memoria y mi paz hecha veneno. No traía solo un arma… traía frases pa’ matar, una “última palabra” lista pa’ hacerlo arrodillar. En cada bar preguntaba, en cada esquina me quemé, porque el odio da energía… pero te seca después. Yo decía: “no es violencia, nomás lo voy a humillar”, pero en mi pecho la rabia ya mandaba más que yo. Y cuando al fin lo tuve enfrente, en la noche y sin testigos, sentí que el diablo me empujaba… y que Dios me miraba fijo. ¡La última palabra era para mí! Porque mi boca era un arma… y yo mismo me herí. ¡La última palabra era para mí! Vivir de rencor me estaba enterrando sin morir. No era justicia, era hambre, era orgullo disfrazado: y justo antes de escupirla… me escuché roto, callado. Estábamos junto al panteón, la neblina bien pegada, cruces chuecas en la loma, y la luna sin mirada. Él esperaba mi sentencia, yo temblaba de verdad, no por miedo a su respuesta… por miedo a mi oscuridad. Vi en su cara el mismo cansancio que cargo yo por dentro, y entendí que dos heridas no se curan con desprecio. Recordé a mi madre rezando, “hijo, suelta ese dolor”, y me dolió más su voz… que todo mi “valor”. Cerré la boca despacio, como quien suelta una cadena, bajé el arma y mi orgullo… y me ardió la condena. Le dije: “vete… ya viviste años en mi cabeza, cabrón, y si te digo lo que traigo… me muero yo en esa oración.” Si Dios perdona, que empiece por este pecho cansado, porque la frase que yo buscaba… era mi propio candado. Mañana vuelvo al pueblo y digo la verdad sin máscara: no quiero otra vida rota… por mi rabia. ¡La última palabra era para mí! Y la cambié por silencio… pa’ poder seguir. ¡La última palabra era para mí! Hoy entierro mi veneno… y empiezo a corregir. No soy santo ni valiente, nomás aprendí a parar: la boca que iba a matarlo… me salvó al no hablar.