У нас вы можете посмотреть бесплатно Dios obra en silencio, pero sus resultados hablan fuerte | DANIEL HABIF или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Hay una verdad que casi nadie quiere aceptar, pero que tarde o temprano todos descubrimos: Dios no hace ruido cuando trabaja. No anuncia, no explica, no publica avances. Dios obra en silencio… y ese silencio desespera. Porque vivimos en un mundo que nos enseñó a desconfiar de todo lo que no se ve, de todo lo que no se mueve rápido, de todo lo que no genera resultados inmediatos. Y entonces llega ese momento incómodo donde oras, confías, haces lo correcto, y aparentemente no pasa nada. Nada cambia. Nada se abre. Nada se resuelve. Y tu mente empieza a preguntarse: “¿Dios realmente está haciendo algo… o me quedé solo?” Si alguna vez has sentido eso, escríbelo en los comentarios, porque no eres débil por pensarlo, eres humano. Dios obra en silencio, pero sus resultados hablan fuerte. El problema es que queremos escuchar el ruido del proceso, cuando Dios quiere mostrarnos la fuerza del resultado. Queremos señales visibles, cuando Dios está construyendo raíces invisibles. Queremos pruebas externas, cuando Dios está haciendo una obra interna. Y déjame decirte algo con absoluta claridad: el silencio de Dios no es ausencia, es profundidad. Cuando Dios guarda silencio, no es porque se haya detenido, es porque está trabajando en un nivel donde tus sentidos no alcanzan. Porque hay procesos que se dañan si se anuncian antes de tiempo. Hay milagros que se frustran si se exponen demasiado pronto. Hay transformaciones que necesitan intimidad para completarse. Dios no es lento. Dios es preciso. Tú ves quietud. Él ve alineación. Tú ves espera. Él ve preparación. Dios no improvisa contigo. Vivimos obsesionados con resultados rápidos, con cambios inmediatos, con pruebas constantes de que vamos por el camino correcto. Pero Dios no trabaja bajo presión humana. Él trabaja con eternidad. Y lo eterno no se construye con prisa. Hay semillas que hacen ruido cuando caen… y hay semillas que hacen historia cuando crecen. Dios obra en silencio porque está sembrando algo que no puede ser superficial. Si todo fuera visible desde el principio, no sería fe, sería espectáculo. Y Dios no busca espectadores, busca corazones firmes. Tal vez hoy estás en una etapa donde nadie ve tu esfuerzo. Donde nadie reconoce tu proceso. Donde parece que estás estancado mientras otros avanzan. Y eso duele. Duele sentir que das y no recibes. Duele sembrar y no cosechar. Duele confiar y no ver. Pero escucha esto con atención: el hecho de que no veas resultados aún no significa que no haya resultados en camino. Dios jamás trabaja tarde. Trabaja en el momento exacto en que el resultado no te va a destruir. Aquí quiero contarte una historia breve. Había un hombre que sembró una semilla en su jardín. Regaba la tierra todos los días, pero no veía nada. Pasaron semanas. Nada. Meses. Nada. Los vecinos se burlaban y le decían que había perdido el tiempo. Él siguió regando en silencio. Un día, sin aviso, sin ruido, sin anuncio, la tierra se abrió… y brotó una planta fuerte, firme, imposible de ignorar. Los mismos que dudaron fueron los que preguntaron: “¿Cuándo pasó?” Y la respuesta fue simple: “Mientras no miraban.” Así obra Dios contigo. Dios trabaja mientras otros no ven. Mientras tú dudas. Mientras el mundo se burla. Mientras parece que no pasa nada. Y cuando el resultado aparece, no necesita explicación, porque habla por sí solo.