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---------------- Pasión de nuestro Señor Jesucristo, según San Juan. Canto dramatizado. Dramatización. JESÚS: Victorino Ramos Esteban. CRONISTA: Isidro Foguet Magriñá. SINAGOGA: Jesús Berruezo Castillo. Dirección litúrgica y literaria: M. I. Sr. D. Casimiro Sánchez Aliseda, Director del Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca (ESPAÑA). Música: Bruno Goya. Coro del Aspirantado Maestro Ávila, de Salamanca (ESPAÑA) Director musical: Féliz Rodríguez Bas. Organista: Marcos Sansalvadó Tribó. Antiguo disco LP ‘’Conmemoración Bíblico-Litúrgica de la muerte del Señor’’ (1960) Disco de vinilo Microsurco Velocidad: 33 1/3 R.P.M. (33 1/3 revoluciones por minuto, rpm) LP = “Long Play” = Larga duración. Edita: PAX (Discoteca Popular Católica) Vallehermoso, 38, Madrid (ESPAÑA) Fabricado en ESPAÑA por RCA Española Referencia: 4DL5-344 Grabación realizada por los equipos de alta fidelidad de PAX. ---------------------- Reproducción parcial del TEXTO que aparece en la contraportada del disco: [...] Unas estrofas del salmo ‘’miserere’’ sirven de obertura, para disponer el alma a los tremendos y terriblemente puntualizadores textos bíblicos. La lectura del ‘’Cordero Pascual’’, en forma de pregón, nos hace asistir al momento crucial de la institución de la Pascua judía. La sangre del cordero inmolado libra a los israelitas de la muerte de sus primogénitos y les abre el camino hacia la tierra prometida. Este cordero sabemos que es figura de otro ‘’Cordero’’, con cuya sangre, más preciosa que el oro y la plata, hemos sido rescatados (1 Petr. 1, 18-19). Este Cordero aparece inmolado en la cruz, cumpliendo los requisitos del Éxodo (12, 46) ‘’no romperéis ni uno de sus huesos’’ (Io. 19, 37). Hoy Viernes Santo, el propio oficio litúrgico nos trae la lectura del Cordero pascual, para que anotemos la coincidencia en el día de la ‘’parasceve de la Pascua’’. A este Cordero, inmolado, humillado y roto en la cruz, nosotros le vemos en una exaltación sublime, tal como San Juan le intuyera en su Apocalipsis (14, 1), ofreciéndole nuestros homenajes ‘’¡Gloria al Cordero, Él es Rey, Él es Dios eternamente!’’ con el canto profético del salmo 71, en que aparece el Mesías dominando ‘’desde el río al fin de la tierra’’ y recibiendo la adoración de los reyes de Tarsis (España) y de Arabia y Saba, esto, de oriente a occidente. Los textos que siguen son particularmente dolorosos y elocuentes. ‘’El Varón de dolores’’ descrito por el profeta Isaías no puede ser otro que el propio Cristo, que recibe sobre su carne inocente toda la cruel carnicería de la Pasión para redimir a los PECADORES. Este texto emocionante en su realismo provocó la conversión del gran rabino Zolli. A él sigue el salmo 21, el mismo que Cristo estrofa a estrofa recitó en la cruz, como si deseara notariar con las palabras de David la descripción de los propios sufrimientos: ‘’Yo soy gusano y no hombre… cuantos me ven se burlan de mí… multitud de novillos me rodean… todos mis huesos están dislocados… mi garganta está seca como teja… taladraron mis manos y mis pies… se han repartido entre sí mis vestiduras y mi túnica echaron a suerte’’. Haciendo contrapunto a tan hiriente descripción las palabras del coro se repiten a cada estrofa: ‘’Señor, no te alejes, ven pronto a socorrerme, sálvame de las fauces del león’’. Y pasamos a la cara B del disco. Un relato sobrio, con la sobriedad del ‘’que vio y dio testimonio’’ (Io. 19, 35) nos trae la Pasión según San Juan. Su canto dramatizado llega a causar escalofríos. Las voces del Cronista, de la Sinagoga y de Jesús se van entrelazando sin descanso, para surgir encrespadas las palabras de la turba en una melodía polifónica de gran efecto. La música subraya con enorme discreción los textos y el oyente queda prendido del relato que ya conoce de antemano, pero que atenaza con angustia según vemos que las fuerzas del mal cercan al Justo. Finalmente, el canto del Padrenuestro mozárabe, con la contestación reiterada del Amén, cierra esta espléndida vigilia, con la oración que el mismo Cristo nos enseñara. Ahora todos somos hermanos, y podemos llamar a Dios Padre Nuestro. Este es el disco que vas a escuchar, lector. No pienses puramente en emociones estéticas. Sintoniza tu alma con las viejas profecías, con los cantos que primero resonaron en las sinagogas y ahora vibran en nuestras iglesias, con el relato fiel del evangelista y revive en ti el drama del Calvario, por el que un Dios se ofrece como víctima por la redención de los hombres. Casimiro Sánchez Aliseda .