У нас вы можете посмотреть бесплатно La Tercera Bienaventuranza / Charles Spurgeon (Mateo 5:5) или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” Mateo 5:5. Les he recordado a menudo que las bienaventuranzas de este capítulo se erigen la una sobre la otra, y cada una brota de otra, y aquellas que anteceden son siempre necesarias para las consecuentes. Esta tercera bienaventuranza, “Bienaventurados los mansos,” no habría podido ocupar el primer lugar, pues habría estado fuera de lugar allí. Cuando un hombre es convertido, la primera operación de la gracia de Dios dentro de su alma, es darle verdadera pobreza de espíritu, y por eso la primera bienaventuranza es, “Bienaventurados los pobres en espíritu.” El Señor nos lleva a conocer nuestro vacío, y así nos humilla; y luego, después, nos hace lamentar las deficiencias que son tan manifiestas en nosotros. Luego sigue la segunda bienaventuranza: “Bienaventurados los que lloran.” Primero hay un verdadero conocimiento de nosotros mismos; y luego una sagrada aflicción que proviene de ese conocimiento. Ahora, nadie puede ser verdaderamente manso, en el sentido cristiano de esa palabra, mientras no se conozca antes a sí mismo; y después comienza a deplorar y lamentarse porque está muy lejos de lo que debería ser. La justicia propia no es mansa nunca; el hombre que es orgulloso de sí mismo, con toda seguridad es de corazón empedernido en sus tratos con otros. Para alcanzar este peldaño de la escalera de luz, primero tiene que afirmar su pie en los otros dos peldaños. Debe haber pobreza de espíritu y lamentación de corazón antes de que venga esa graciosa mansedumbre de la cual habla nuestro texto.