У нас вы можете посмотреть бесплатно Tres cartas para el futuro energético del país: ¿cuál elegiría usted? или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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El futuro energético de nuestro país está sobre la mesa y nos han dado tres cartas para jugar. Si usted tuviera que decidir, ¿cuál elegiría? ¿que cada quien produzca su propia energía? ¿Instalar más paneles y hélices? ¿O conectar todo lo que ya existe? En este video analizamos por qué la respuesta no es tan obvia como parece y por qué la "carta popular" podría dejarnos a oscuras si no jugamos bien nuestras piezas. El desastre de la soberanía regional Aislar a las regiones para que produzcan su propia energía suena bien en teoría, pero en la práctica es una ilusión de seguridad. Un sistema que no funciona en red es un sistema débil. Si hay sequía y no hay un vecino que le tire un cable, la soberanía se convierte en apagón. Explicamos por qué este modelo es, además de frágil, hasta tres veces más costoso y 74 veces más contaminante que un parque eólico. La intermitencia de las renovables Llenar el país de paneles y turbinas es el movimiento que todos piden, pero tiene un punto ciego: el Sol no brilla de noche y el viento no siempre sopla. Sin una red que soporte esa intermitencia, seguimos dependiendo de quemar combustibles cada vez que el clima se pone caprichoso. La jugada maestra: la transmisión La verdadera victoria no está solo en generar energía, sino en transportarla. Simplemente conectando lo que ya tenemos —lo que técnicamente llamamos "transmisión"— las emisiones podrían desplomarse un 66 % y las tarifas bajarían de inmediato. Cuando combinamos una red robusta con fuentes renovables, el resultado es espectacular: 🔹 94 % menos emisiones de CO2. 🔹 Tarifas más bajas para todos. 🔹 Un sistema blindado donde el respaldo es el país entero. La conclusión es clara: no habrá una transición energética real si no hay cables y torres que la soporten. La partida se gana entendiendo que la energía, por naturaleza, funciona mejor cuando estamos conectados.