У нас вы можете посмотреть бесплатно El análisis de Alsina en su monólogo sobre el sesgo contra Trump: "Nadie quiere ser la BBC" или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
El director de Más de uno ha hecho un análisis de las circunstancias de la dimisión del director de la cadena pública británica y ha querido compararlo con la experiencia española. #gobierno #pedrosánchez #psoe #españa #psoe #corrupcion 🔗 Más, en ondacero.es: https://www.ondacero.es/programas/mas... Aunque a Groucho Marx se le atribuye la frase "estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros", no solo no la pronunció nunca, sino que él fue un hombre de principios muy firmes. Dices: el dinero, la comida y las mujeres. Sí, eso también. Pero tuvo principios a la hora de juzgar la acción política. Fue un hombre de izquierdas, votante del Partido Demócrata y ácido como nadie con el Partido Republicano: de Eisenhower criticaba su habilidad para escaquearse de la primera línea; hacía esta broma: "Es el único soldado desconocido… que permanece vivo". En el 64, los republicanos celebraron su convención para elegir al candidato que competiría contra Johnson y eligieron como sede el Cow Palace de California, en español Palacio de la Vaca. Y le escribió Groucho a un amigo: "Quien le puso el nombre tuvo buen ojo político, porque se ha visto tal cantidad de estiércol en el auditorio estos días que habría dado para fertilizar toda la Unión Soviética los próximos diez años". Pero tampoco era complaciente con todo lo que hicieran los de izquierdas. Truman lo invitó a comer una vez, cuando ya estaba de salida, 1958. Había pronunciado un discurso por televisión la noche anterior y lo primero que le dijo fue: "Querido Groucho, has de saber que cada una de las palabras que pronuncié eran la pura verdad". Escribió Groucho después: "Por supuesto, era mentira, pero aquel hombre me estaba dando de comer gratis, tampoco era cuestión de ponerme a discutir con él". Al presidente que gobierna España desde hace siete años y medio lo entrevistaron ayer en El País y pintó, respuesta a respuesta, un ajustado retratado de cómo entiende la política y los principios. Esta vez no hizo falta recordarle todo lo llegó a decir sobre aquel antecesor suyo, de apellido Rajoy, que fue aplazando y aplazando la aprobación de sus Presupuestos hasta el punto de que no llegaron a debatirse, los de 2018, hasta el mes de mayo. El estribillo de la oposición socialista de entonces, que bien entonado estaba: a falta de Presupuestos, elecciones anticipadas. O como sucedáneo de las mismas, cuestión de confianza. No hizo falta recordárselo porque estaba, seguro, en la mente de los entrevistadores y del entrevistado. Los trajes regionales de Pedro Sánchez Allí tienen un comité editorial que vela por la imparcialidad de las informaciones y porque estas no se vean dirigidas, e influidas, por las filias o fobias políticas de quienes las editan. Increíble. El comité editorial pide informes a asesores externos, periodistas que hayan trabajado en la BBC en otras etapas, por ejemplo. Y uno es esos informes, diecinueve páginas como casos concretos de enfoques sesgados y testimonios poco equilibrados, fue difundido la semana pasada en el Telegraph y ha dado pie a un notable revuelto político. ¿Conclusión? Que el directivo más alto de la corporación asume su responsabilidad por haber ofrecido a los espectadores un producto impropio de la televisión pública. Qué cosas, eh. En España la BBC es mentada como faro que ilumina el recto camino de las televisiones públicas, no solo por profesionales del periodismo, también por dirigentes políticos que no han visto un programa de la BBC en su vida. Allí el consejo de administración también tiene una raíz política: lo integran, en su mayoría, políticos y periodistas (incluidos periodistas que se han significado por trabajar para políticos (dices: mira, como aquí), pero se presupone que una vez que están sentaditos en su sillón, se emancipan de su origen y tienen como prioridad que la televisión pública sea imparcial. Profesional. Entendiendo profesionalidad como autonomía plena del poder político de turno y ecuanimidad en la presentación de las informaciones y las opiniones. El peor pecado de una televisión pública, piensa esta gente tan rara de la BBC, es ser percibida como una televisión, no del Estado, sino del partido. Parcial y sesgada, sea a favor del gobierno o sea a favor de la oposición. Sea a favor de Kamala Harris o en contra de Donald Trump. Por eso aquí se la ve como una suerte de aspiración teórica a la que nunca, en realidad, se aspira a parecerse nadie. No ha habido televisión pública en España, nacional o autonómica, que no haya hecho del sesgo su primera seña de identidad. Y en tiempos de polarización, el sesgo de lo público anda desbocado.