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HISTORIA Actualmente en Colombia, ser modelo w3bc@m se volvió una moda y también una salida rápida para quienes buscan en los medios digitales una oportunidad de vida. Hace ya diez años me llegó a mí una oferta de este tipo. Todos hablaban de lo mismo: tiempo libre, dinero, viajes, libertad… siempre y cuando entraras a un buen lugar, claro. Porque detrás de esas promesas también se esconden otras historias. Te dicen que puedes decidir qué hacer y qué no; que, al estar a kilómetros de distancia de los usuarios, no corres peligro. Pero nadie te advierte lo que realmente vas a ver allí. En este mundo virtual te encuentras con personas solas, pero también con quienes llegan con la mente retorcida, buscando hacer lo que en su vida cotidiana no se atreven. Aparecen fetiches, juegos de poder, deseos oscuros disfrazados de placer. Y muchas veces, llevada por la necesidad del dinero, terminas aceptando cosas que jamás imaginaste. Sed de mandar, sed de humillar, sed de ver cómo alguien accede a los más recónditos deseos… todo a cambio de un pago. Yo aprendí esa lección de la forma más dolorosa. Trabajaba una noche cualquiera cuando apareció un usuario nuevo. Saludó con normalidad, conversamos sin insinuaciones extrañas. Solo me dijo una frase: “no estoy solo”. No era raro; muchos no quieren hablar de sus parejas. Así que lo dejé pasar. Con el tiempo, noté que él siempre hablaba en plural: “nos gusta cómo te ves, nos gusta lo que haces”. Entraba varias noches, dejaba dinero y se iba. Nada raro. Hasta que un día me propuso un “juego”: replicar allá lo que yo hiciera frente a la cámara. Acepté. Apareció en la pantalla la palabra PRIVADO. Fueron dos horas interminables: órdenes, exigencias, posiciones, insultos disfrazados de placer. Entre ellos: @n@l, d0bl3 p3n3tr@cc10n, j0gu3t3s s3xu@l3s que dijo que tenía, pagos extra por 150 n@lg@d@s, “v3n1r a chorros”, “ll0r@r mientras entr@ en la b0c@”… Decía: “quiero destrozarte, dejarte sin poder caminar”, “estás apretada, te abriré”… sin fin de cosas. Yo sonreía mientras por dentro solo rogaba que terminara. Mi cuerpo estaba agotado, pero tenía que seguir. Él pagaba, y yo fingía. Cuando acabó, dijo triunfal: “lo disfrutamos como nunca… jamás habíamos hecho tanto juntos”. Y entonces lo escuché: “¿quieres vernos?, ¿quieres conocernos?”. Yo, sin medir las consecuencias, acepté. La cámara se activó. Y lo que apareció me heló la sangre. No era una pareja adulta. No era una mujer cómplice. Era un hombre mayor, robusto, con restos de dr0g@ en la cara… y junto a él, una n1ñ@. Una n1ñ@ de apenas ocho años aproximadamente, con la mirada perdida, lágrimas corriéndole por el rostro y una mirada acusadora directo a mi pantalla. El mundo se me vino abajo. Todo lo que me había hecho hacer, todo lo que yo representé frente a la pantalla… ¿se lo había hecho a ella? No lo vi directamente, pero lo supe. Lo sentí. Era demasiado evidente. El horror me atravesó el pecho como un cuchillo helado. Me quedé paralizada. El aire no me entraba. Quise gritar, pero no salió ni un sonido. Solo pude apagar la computadora con violencia. Me quedé en shock, temblando, sintiendo que la había traicionado. Que mi sonrisa falsa, mis gestos vacíos, habían sido la excusa para un ab*s0 real. Corrí a contarle a mi monitora (ellas son las que están cuando las modelos necesitamos algo). Ella reportó la cuenta, mandó pruebas a soporte. Pero nada borró esa imagen de mi cabeza. Nunca más fui la misma. Con el tiempo descubrí que no era la única. Subí de cargo y me volví entrenadora de modelos. Entre tantos estudios e historias que se comparten, escuché a otras chicas contar lo mismo: la misma historia, con el mismo usuario, en la misma página. Entonces entendí la verdad: no les importa. No detienen a quienes más pagan. Nosotras somos reemplazables. Ellos, intocables. Y esa n1ñ@… esa n1ñ@ me acompaña desde entonces en cada silencio, en cada noche. Su llanto todavía resuena en mi memoria. Y lo peor es saber que, mientras yo sigo escribiendo estas palabras, puede haber otra n1ñ@, en otra pantalla, viviendo el mismo infierno. SÍGUENOS EN TODAS PARTES: https://linktr.ee/archivoprohibidox