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En esta segunda parte de nuestro tema “RECUPERANDO LA DIGNIDAD DE LA FAMILIA”, hoy nos enfocaremos en hablar de otros dos miembros fundamentales dentro del núcleo familiar: los hijos y los ancianos. Ambos han sido objeto de distorsión por parte del mundo, que intenta definir su valor y dignidad bajo criterios errados, ajenos al diseño divino. Como primer punto, hablaremos de los hijos, quiénes hoy en día, su dignidad está siendo moldeada por ideologías que los ven como una carga, un proyecto personal o incluso como propiedad. Frente a esto, como iglesia, estamos llamados a refutar estas ideas desde la cosmovisión bíblica, reconociendo que los hijos son herencia del Señor, portadores de propósito y merecedores de amor, formación y respeto. Para después, abordar otro tema igualmente importante que muchas veces ha sido relegado: la dignidad de los ancianos. En una sociedad que tiende a invisibilizarlos, Cristo nos recuerda su valor eterno. Él nos llama a respetarlos, honrarlos, no olvidarlos y devolverles la dignidad que el mundo les ha robado. Los ancianos son pilares de sabiduría, testigos de la fidelidad de Dios, y merecen ser cuidados con amor y reconocimiento dentro de la comunidad de fe. Como iglesia de Cristo debemos restaurar el valor de cada miembro de la familia para que sea conforme al corazón de Dios y cumpla el propósito para el cuál ha sido llamado. De esta manera es cómo damos por terminados los temas referentes al mes de la familia, esperando que hayan sido de mucha bendición para tu vida y la de tu familia. Te esperamos en nuestros próximos estrenos. ¡Que Dios te bendiga!