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Dios me permitió sobrevivir el 18 de enero de 2026 cuando fui llevado por una inmensa ola que nos golpeó en las playas de San Luis. #Avivamiento #EnTuPresencia #sanandresislas #SanLuis Día 18 del primer mes del primer año En qué momento la prevención se volvió imprudencia, En qué momento un juego permitió que gobernará la impaciencia. Entraron los ungidos al agua y por poco el enemigo se roba su herencia. Estaba dispuesta la trampa, el fuego, la prueba o apenas iniciaba el zarandeo, En el lugar donde se habla de santos como Andrés y Luis, el enemigo esperaba su trofeo. Mientras tanto los verdaderos santos, que elevan oraciones en todo tiempo intercedían espiritualmente, desde que nacieron estos soldados y hoy, en directo. Acampaba el ejército de Miguel y otros santos en la arena blanca, afilaban espadas, tenían gafas amarillas de buceo, tablas, batas blancas y alistaban muchos flotadores, carros de golf, sondas, inhaladores, estaban dispuestos a mojar su manto atravesando inmensas olas de siete colores Tocamos el agua y una rabiosa mano golpea nuestras cabezas Suelto la mano de mi hijo el menor, de mi amada y de mi parentela Aturdido levanto mi mirada y observo como se aleja la orilla y mi destreza Una corriente me hala y varios brazos me sueltan, ¡el tema es conmigo ¡- ¡De eso, yo tengo certeza ¡ ¿qué tal si me ayudas Dios?, repite mi conciencia Bajo y bajo entre rabia, dolor y tristeza. Subo y subo con esperanza, fe y obediencia Bajo y bajo entre desespero, angustias y dudas. Subo y subo esperando los de emergencia. Bajo, subo y me alejo, ya no veo nada, sangre en los ojos, se desvanece la meta, Bajo, subo y me alejo, ya no escucho nada, solo tengo una canción para Ti en mi cabeza De nuevo, logro llegar a la superficie y levanto mi puño en la pelea Ya no hay aire, no hay orgullo y me abandona la fuerza Intento salir de nuevo y elevar una plegaria de trascendencia. Escucho gritos que no son míos, pero sí de mi conciencia Señor, ¿yo qué te hice? Que no interfieres en mi defensa Nada te reprocharé, pues he vivido con complacencia Sin embargo, dejo mis dedos extendidos, para ser visible y por si te acuerdas Que tu brazo fuerte me ha librado ya en muchas batallas; ganemos esta guerra Acalla este océano, escucha la oración que en la orilla elevan tus siervas Ubica mis colores fluorescentes entre las olas, vientos impetuosos y la niebla. Perdona lo que hice, pero perdona más lo que dejé a medias Si este es el fin, no olvides a mi descendencia, que yo sea el único, que me vaya hoy, recibe por favor mi enmienda Siento que se acaba el oxígeno, pero tu gracia me llena Oye a tu siervo, mira su madre en la orilla como lo lamenta Entrego mi vida ya, pero por favor permite que a salvo les atiendan Se aclara el cielo y esa nube blanca me observa Aunque me bebi el mar y no siento mis piernas No se flotar y solo se chapalear tocando la arena Me haces surgir y una voz a lo lejos me despierta, es una voz que me llama, es una voz que me alienta. Eres el Dios de mi vida, tú siempre has sido mi esperanza Así me matares, solo en Ti esperare Extiendo mi mano para que me saques, pero no te veo Entendí que tengo mis pies sobre tus hombros y por fin emerjo. Tú estás conmigo en la prueba, pero no veía tus huellas Tú estás conmigo en la prueba, me alzabas y no me daba cuenta Te metes conmigo en el horno, en el foso y en esta terrible tormenta No se ha perdido todo, me llegan nuevas fuerzas Que te parece si recibes mi otro pedazo de vida como ofrenda En la oscuridad me ahogaba, solo en mi debilidad Ante el mar embravecido, que a mi mente hizo dudar De ti la mirada aleje, el temor ahogó mi fe Toma mi mano otra vez, abrázame, rescátame Eres Dios soberano, El que a la tormenta calla En ti anclo mi mirada, salvavidas de mi alma.