У нас вы можете посмотреть бесплатно Monólogo de Alsina: "Ábalos y la reconstrucción del muro" или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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Carlos Alsina analiza el movimiento de Ábalos de renunciar ahora a su acta de diputado y el intento de Sánchez de recomponer su Gobierno y sus apoyos. #gobierno #españa #pensiones 🔗 Más, en ondacero.es: https://www.ondacero.es/programas/mas... Coincide la baja de Ábalos, y su relevo por una nueva diputada socialista que votará disciplinada, con la tarea a la que está entregado el presidente que no se enteró de nada. La tarea de apuntalamiento, primero, y rehabilitación del inmueble, después. O sea, cómo reconstruir el muro. "Miré los muros de la investidura mía / si un tiempo fuertes, ya desmoronados", Quevedo me perdone. Dos años y medio han pasado desde la noche electoral del 23 en la que Sánchez, corto de votos, perdió las elecciones y echó mano de la calculadora. Experiencia tenía, ya había hecho ambas cosas (perder las elecciones y hacer cálculos) en 2016. Reeditando el frankenstein temporada 1, acuerdo a tropecientas bandas con Podemos, Esquerra, PNV, Bildu, Bloque, ¿quién me falta?, aún seguía yendo corto. Pero metiendo en la suma a la derecha independentista catalana, oye, con ésos sí le daba. "Somos más", dijo, auto eligiéndose líder de una mayoría ómnibus, que diría Bolaños, o potaje, o batiburrillo, en la que lo mismo valía la izquierda populista que la derecha secesionista. Para el muro, todo sillar vale. Reflotar el bloque naufragado, reconstruir el muro Dos años y medio después, el muro se le había caído por el lado izquierdo rebotado Podemos con Yolanda, con Compromís y la Chunta emancipándose y por el lado derecho -Puigdemont llorando por las esquinas su amnistía aguada, hemos sido engañados-. Habrá que reconocerle al constructor de muros, y ahora reconstructor, que talento para el billar no le falta. Cómo habría de faltarle, si el presidente es, ante todo, un jugador. Ahora la carambola es abrazar el regreso del hijo pródigo, morado, a la casa común del sanchismo en versión extendida, cederle una pizca de protagonismo en la regularización de inmigrantes para la que Podemos no hacía ninguna falta, sugerirle a Sumar que no enrede porque Sumar, en las encuestas, se desangra, darle a Podemos la coartada para que abrace ahora con entusiasmo la cesión de competencias migratorias a Cataluña contra la que hasta anteayer batallaba, presentarse ante Puigdemont, cabeza baja, entregándole lo que había reclamado y confiar en que le levante el castigo, mientras espera a Pumpido, y se avenga a negociarle unos Presupuestos del Estado. Reflotar el bloque naufragado, reconstruir el muro. El Gobierno, cada vez con mayor audacia (y cada vez con menos votos, a decir de las encuestas y de las elecciones extremeñas) está admitiendo, en realidad, lo que tantas veces negó: hoy carece de mayoría parlamentaria porque el famoso bloque de la investidura, fatigados sus materiales de tanto forzar las coartadas ideológicas, colapsó. Por eso no hubo cuestión de confianza, por eso no se han presentado por segundo año Presupuestos, por eso se está recurriendo a los reales decretos (decreto sobre decreto) para ir tirando. Todo esta tarea previa de siembra, justificaciones y ponerse, si hace falta, colorado, viene a probar que, hoy, su gobierno es una máquina de buscar ora atajos, ora carreteras de circunvalación, para camuflar la falta de respaldo parlamentario. En un sistema, el nuestro, de democracia representativa en el que el jefe de gobierno se debe al Parlamento y ha de responder ante el Parlamento Pero habrá que admitir también, por decirlo todo, que si Sánchez, en su nuevo papel de rehabilitador de casas en ruinas, logra que haya una mayoría de diputados que le aprueben un Presupuesto, aunque sea tarde y a base de ir concediendo a cada uno de los socios una medallita y unos minutos de gloria, habrá revalidado la confianza del Congreso y, entonces sí, podrá presumir de tener músculo parlamentario para seguir gobernando. Entonces, sí. Hoy, de momento, no. Estrambote: Al cabo de tantos ratos mal gastados / tantas noches mal dormidas / tantas penas merecidas / y tantos pasos sin concierto dados / el príncipe aún alberga la esperanza / de llegar al verano redivivo /.