У нас вы можете посмотреть бесплатно «Pa' que se escondan» - Payo Solá - [1970] - escondido или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Estilo: escondido Álbum:"Salta En El Recuerdo" (2000) Autoría: Gustavo Adolfo Solá _________________________________________________ Gustavo Adolfo “Payo” Solá (1908-1962) nació en Cafayate, provincia argentina de Salta. Es considerado uno de los precursores de lo que en la década del 60 se llamó "el auge del folklore argentino". Desde niño mostró gran predisposición para el arte y dedicó más de la mitad de su vida a la música. En sus treinta años de actividad, formó la orquesta Re-Fa-Si, el Dúo Romance de dos guitarras (con Ernesto Cabeza), Los Musiqueros del Tiempo de Ñaupa, y la agrupación de Veinte Guitarras, con la que actuó en el monumento alrededor de los fogones en el homenaje a Martín Miguel de Güemes, entre muchas otras propuestas. Se puede decir que era un músico múltiple, puesto que tocaba la guitarra, el violín, la batería, el piano, el contrabajo y el bandoneón. El Payo además era un hombre reconocido por su humildad y fundamentalmente por ser muy generoso. Era muy parco en el hablar y siempre muy abocado a la familia. Un hombre que tomaba la vida en serio hasta en sus más pequeños detalles. Y si hay algo que amaba eran sus hijos a quién los cuidaba con cariño y esmero. Entre sus amigos de siempre encontramos a "Poncho" Marrupe, Eduardo Falú, César Pereyra Rozas, César Perdiguero, Miguel Ángel "miquicho" Ulivarri, el "pajarito" Velarde, Nicolás Lamadrid, Juan José García, el Curro García, Marcos Tames, Polo Giménez, Atuto Mercau Soria, Arturo Puy, Carlos Vega Pereda, Fernando Portal, Pepe Güirro, Antonio Batiti, y Dino Saluzzi. El más importante festival del Norte Argentino, la Serenata a Cafayate, tiene el escenario con su nombre, y fue bautizado así por su entrañable amigo, el poeta César Fermín Perdiguero. Fue un guía de los compositores que le siguieron creando un torrente de zambas, chacareras y canciones vernáculas, que llenaron definitivamente al panorama argentino con la música y el verso del norte argentino. "Generoso y humilde", "El Payo hacía bailar hasta a las piedras". Así es recordado el Payo por aquellos que llegaron a conocerlo. Atahualpa Yupanqui escribió en una zamba en honor al artista salteño: “El norte ya tiene otro nombre / que en los arenales leyenda se hará / cuando en las noches del valle / florezca el recuerdo del Payo Solá”. El Payo dejó transcurrir su vida entre melodías y se marchó de la escena en silencio, pero su recuerdo es algo permanente, puesto que su nombre y su figura, surgen por doquier. Atahualpa Yupanqui lo inmortaliza con Pablo del Cerro en una zamba editada en 1970: "La Payo Solá". Oscar Valles (ex integrante de los Quilla Huasi) compone la zamba "Del mismo palo", y como un remate en su honor Horacio Aguirre y Hugo Alarcón componen "El que toca nunca baila". Arturo Botelli, autor del libro “La historia de la música y los músicos de Salta”, incluyó a Solá en el capítulo 'Generación del 900' y remarcó que aparece permanentemente en la publicación, ya que fue “un músico fundamental y fundante de lo que vino después”. En esa línea comentó: “El legado que dejó fue muy importante, ya que él será el que introduce el bandoneón al folklore. En esa época los músicos del folklore tocaban de sentados en las famosas carpas del carnaval. Así es que grabó numerosos Long Play con su conjunto la mayoría de sus obras. Además, compuso música ‘bailable’ como valses y tangos, ya que también era compositor y arreglador”. Según Botelli, el Payo tenía oído absoluto y memoria visual prodigiosa además de saber leer y escribir música, cosa que se consideraba muy importante en esos años. Solá ganó varios concursos en su arte, entre ellos el certamen provincial de zamba en 1952, tras interpretar la “Zamba del Ausente", de César Perdiguero y Manuel J. Castilla. Dice Botelli: "Al mismo tiempo, daba clases de lo que se les ocurra dentro de la música. El tenía una manera muy especial de opinar. Sus decires siempre eran cautos y acertados, y de un humor muy especial." De él es la frase ‘‘el que toca nunca baila’’. Tocó en diversas oportunidades con Artidorio Cresseri, el autor de la zamba ‘La López Pereyra’ y fue el gran difusor de esta obra y de su autor.