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#irmandadedasmeigas #musicapagana #musicaparabrujas #brujeria He puesto a secar los miedos a la sombra de un ciprés, que hoy el viento sopla frío y no pregunta por qué. Llevo las manos manchadas de ceniza y de romero, remendando los senderos que no pisan pasajeros. Dándole lumbre a las sombras que se han perdido en el crucero, y a los que guardan los secretos a la sombra de un lucero. ¡Y que me lleven por la orilla del olvido! Que yo entiendo de lo que no ha nacido. Soy el que cuida la puerta, la que baila en el umbral, moliendo los miedos con un poquito de sal. ¡Que aquí no hay finales, solo un eterno empezar! He plantado una caricia en la boca de un ausente, pa' que me cuente al oído lo que calla la corriente. Que la muerte no es un muro, es un puente de neblina, y yo bebo de la mano del tiempo que termina. ¡Y que me lleven por la orilla del olvido! Que yo entiendo de lo que no ha nacido. Soy el que cuida la puerta, la que baila en el umbral, moliendo los miedos con un poquito de sal. ¡Que aquí no hay finales, solo un eterno empezar! He robado a la noche un candil de luz herida, para alumbrar los jirones de esta senda compartida. Con la paz del que sabe que el tiempo es soberano, y en la noche aguarda una señal del arcano. Entre el latido y reposo, mi lengua te nombra... ¡Y que me lleven por la orilla del olvido! Que yo entiendo de lo que no ha nacido. Soy el que cuida la puerta, la que baila en el umbral, moliendo los miedos con un poquito de sal. ¡Que aquí no hay finales, solo un eterno empezar! ¡Y que me lleven por la orilla del olvido! Que yo entiendo de lo que no ha nacido. Soy el que cuida la puerta, la que baila en el umbral, moliendo los miedos con un poquito de sal. ¡Que aquí no hay finales, solo un eterno empezar!