У нас вы можете посмотреть бесплатно "No permitas que el mal te nombre" Pastor Javier Bertucci (Domingo 30-03-2014) или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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Las palabras que Jesús habla son espíritu y vida; Satanás habla espíritu y muerte. Quien repite lo que el diablo dice, se convierte en un eco del mal, pero quien repite lo que Jesús dice se convierte en una extensión de Dios en la tierra. Si no cuidas lo que hablas, terminarás por asumir lo que el mal dice acerca de ti. Isaías 43:1: "Ahora, dice Jehová, Creador tuyo, Oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú." En el Antiguo Testamento, Dios siempre le cambiaba el nombre a alguien que quería cambiar su futuro, así sucedió con Abraham. Cuando esto ocurre, cambia tu identidad y tu futuro. Eres de Dios, no eres del diablo. Cuando Satanás quiera acusarte, recuérdale que eres justificado por la sangre de Cristo. Muchos hombres cambiaron su nombre, gracias a su persistencia y fe. Jabes descubrió que no estaba obligado a bajarle la cabeza a la vida, él se levantó contra una circunstancia, así que también puedes cambiar tu futuro. Debes hablarle a la circunstancia con decisión y coraje. Quien deja de cambiar, muere; el cambio te mantiene viendo hacia delante. Las personas que se entregan a las circunstancias se están muriendo. Una característica del que vive es que lucha hasta vencer. El hombre que deja de luchar muere, aunque siga respirando. 1 Crónicas 4:10: "E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió." Jabes quería cambiar su futuro, pero sabía que esa meta iba más allá de ir a la prefectura. Requería una determinación. Su nombre significaba "dolor". Si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas. Eso quiere decir, que todo aquel que desee cambiar, puede hacerlo. Pero primero debe reconocer su error y la necesidad a Dios para lograrlo. El cambio es una acción de humildad. La persona altiva cree que no necesita nada, es un ciego y un miserable. Debes entender que si quieres ir de gloria en gloria, debes hacer un ajuste cada día. Jabes quería un milagro "del Dios de Jacob", porque sabía que si Dios ya lo había hecho con alguien, en este caso con Jacob, a quien Dios le cambió el nombre por el de Israel, cambiando también así su futuro, podía hacerlo con su vida. Jabes sabía que la única bendición integral provenía de Dios; es la que añade y no quita. No te trae queja, ni dolor, sino alegría y abundancia. Debes pedirle a Dios que te bendiga, porque si obtienes algo por tus propios medios puedes dañarte. Los pensamientos de Dios son más altos que los tuyos y Él sabe de qué cosas tienes necesidad. La segunda cosa que Jabes pidió a Dios, fue que ensanchara su territorio. Tienes un territorio, por ello, en lugar de envidiar, trabaja por hacer crecer el tuyo. Si dedicas a sembrar tu corazón con la Palabra de Dios y a vivir para Él, cumplirás su propósito. Cuando Dios ensancha tu territorio no hace falta hacer trampa para tener influencia sobre otros. Pídele a Dios que ensanche tu corazón para perdonar, amar y manifestar todos los frutos del Espíritu Santo. La tercera petición de Jabes a Dios, fue que su presencia estuviera con él. Eso significa que a Jabes no le importaba agradar a los hombres, sino a Dios. El amor de los hombres se basa en las acciones, pero Dios te ama por lo que tú eres. Jabes sabía que no podía librarse del mal fácilmente, por ello, la cuarta petición fue que lo mantuviera apartado del mal. Es una petición de humildad, porque no confías en tus propios recursos, sabes que Dios es tu alto refugio y la mayor fortaleza que puedes tener. Por último, Jabes deseaba que su corazón no se dañara y que se mantuviera humilde. "Dios mira de lejos al altivo"; es decir, no le concede ninguna bendición. El altivo termina por caer y comer del polvo de la tierra. Los actos más grandes de un hombre de Dios son sus actos de humildad. Ese debe ser uno de los atributos más importantes para manifestar en ti, porque la humildad en la base para que Dios obre en un hombre o una mujer.