У нас вы можете посмотреть бесплатно ¿Por qué nos estresamos? — Tu cerebro lo decide en este tiempo или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
¿Alguna vez has sentido que el corazón se te sale por la boca solo porque alguien te miró feo en el micro? O sea… ¿por qué nos estresamos así por nada? Es que el cerebro es bien raro, de verdad. Básicamente es la respuesta de lucha o huida, que es como un cableado antiguo que tenemos ahí metido desde hace miles de años. Lo que pasa es que la amígdala, que es una cosita chiquitita que tenemos en la cabeza, decide en MILISEGUNDOS si vas a entrar en pánico o no. ¡Asu! Ni te das cuenta y ya tienes el cortisol a tope, o sea, la hormona esa del estrés recorriendo todo tu cuerpo como si te estuviera persiguiendo un puma en plena calle cuando en verdad solo es una cuenta por pagar que se te pasó. Ehhh… entonces claro, ahí uno se queda pensando ¿por qué nos estresamos? Y la respuesta es que tu sistema nervioso simpático se activa al toque, sin preguntarte nada, ok, ok, ok. Es una cosa de locos porque el cuerpo no distingue entre un peligro real de muerte y que se te haya olvidado cerrar bien la puerta de la casa. A veces pienso que mi cerebro disfruta hacerme sufrir, no, no, no, es en serio. Entender por qué nos estresamos nos ayuda a ver que no estamos fallados ni nada de eso, sino que nuestro hardware está un poco desactualizado para esta vida tan apurada que llevamos. Ufff, si tan solo pudiéramos decirle a la amígdala: oye, tranqui, solo es un mensaje de texto, no me voy a morir, ya pues. Pero nooo, ella decide por ti en un abrir y cerrar de ojos y ya fuiste. Al final, saber por qué nos estresamos es aceptar que somos básicamente unos cavernícolas con celular y mucha ansiedad acumulada por puras tonterías que nos inventamos solitos.