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Capítulo 6. ¿Por qué no las Mujeres? Pregunta 1. Hoy, en el discurso, exaltaste las virtudes del hasidismo. Pero si son tan dignas de ser resaltadas, si están tan llenas del sentimiento de comunidad, etc. ¿por qué excluyen a las mujeres de sus prácticas religiosas y de modo particular de su danza extática religiosa? Pratima ha planteado la pregunta. Es muy importante y ha de ser comprendida. Lo primero que hay que recordar, que hay que recordar siempre, es que no hay que juzgar el pasado mediante los estándares actuales. Eso no es correcto. Por ejemplo, cuando el hasidismo estaba surgiendo, el permitir que las mujeres se incorporaran a una danza extática religiosa hubiera sido algo imposible. No es que los místicos hasídicos no se dieran cuenta, no es que a ellos no les hubiera gustado permitirlo. Les habría encantado, pero era imposible. Incluso Buda temía iniciar a las mujeres en su orden. ¿De qué tenía miedo? ¿Era él una persona ortodoxa? No, no puedes hallar una mente más revolucionaria, pero él insistió durante muchos años en no permitir a las mujeres ingresar en su orden. No, la razón ha de radicar en alguna otra parte. Una religión ha de existir en la sociedad. Si la sociedad está demasiado en contra de algo, incluso el fundador ha de hacer algunas concesiones. Si no, la religión como tal no existiría en absoluto. La sociedad no ha alcanzado una condición de perfección, la sociedad no es todavía como debiera ser, pero en esta sociedad ha de existir una religión en el marco que esa sociedad permite. Los revolucionarios tratan de ir un poco más allá de los límites, pero incluso ellos no pueden ir demasiado lejos. Si se alejan demasiado son desarraigados. Por ejemplo, yo no pongo objeción alguna si te desnudas mientras meditas. No tengo ninguna objeción. De hecho lo comprendo porque las ropas son parte de la cultura represora. Lo sé, pero aun así he de insistir en que no os desnudéis en las meditaciones. Porque eso crea tal complicación que entonces la meditación se vuelve imposible. Sería demasiado. Destruir toda posibilidad de meditación por causa del vestir o del ir desnudo sería una tontería. Hubiera sido fantástico si hubiera podido permitiros una libertad absoluta, una libertad que incluyera la vestimenta. Pero entonces la sociedad no nos dejaría existir y hemos de vivir en sociedad. Por eso hemos de escoger el mal menor. O consideremos el tema de las drogas. No estoy a favor de las drogas, pero tampoco estoy en contra de ellas. No estoy a favor de Thimothy Learyy no creo que nadie alcance el samadhi mediante las drogas. En este tema tengo completa seguridad. Nunca nadie ha alcanzado el samadhi mediante las drogas, no importa lo que Aldous Huxley y otros digan. Es demasiado fácil. Mediante la química no hay posibilidad alguna de alcanzar lo Supremo. Pero me doy cuenta de que las drogas pueden ayudar de cierta forma. Pueden proporcionarte un destello: No pueden darte la realidad, pero pueden próporcionarte un vislumbre de la realidad y ese visiumbre puede convertirse en un avance. Ese vislumbre puede desarraigarte de tu pasado y puede enviarte en busca de lo Real. Si has visto a Dios, incluso en tus sueños, toda tu vida será transformada. Desde luego, en sueños, Dios es un sueño, pero a la mañana siguiente empezarás a buscarlo en el mundo. ¿Dónde poder encontrar eso que ha sucedido en tu sueño? Mucha gente empieza su viaje hacia Dios, hacia la Verdad, hacia el samadhi, porque tuvieron cierto vislumbre en algún momento.