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"Enseñanza libre" fue una revista cómico-lírica perteneciente al género 'sicalíptico' sobre texto de Guillermo Perrin y Miguel Palacios y música de Gerónimo Jiménez estrenada en el Teatro Eslava en 1901. De 'El tango del morrongo' existen múltiples versiones: Desde quien lo estrenó: María López Martínez, hasta la pícara María Conesa, la Srta. Soler o Amalia Molina. Grabación original Columbia Record C 277 en su cara A, siendo la B para 'La canción de las ligas' perteneciente a la misma revista cantada por Carmen Fernández de Lara en 1908. LETRA ¡Arza y dale!, yo tengo un morrongo que guardo en la falda y así me lo pongo. ¡Arza y toma! yo tengo un minino de cola muy larga, de pelo muy fino; si le paso la mano al indino se estira y se encoge de gusto el minino; y le gusta pasar aquí el rato; ¡ay! arza que toma, qué pícaro gato. ¡Ay, qué fino! ¡Ay, qué fino, el pelito que tiene el minino! ¡Ay, morrongo! !Ay morrongo! Qué contento si aquí me lo pongo! ¡Ay, qué fino, qué fino, qué fino, el pelito que tiene el minino; ¡Ay morrongo, morrongo, morrongo! qué contento si aquí me lo pongo! Aseguro que tengo una suegra, Que tiene la sangre más gorda y más negra, que la bola del observatorio que sube y que baja de aquel promontorio. y seampeñado la pícara vieja que no le pellizque a mi esposo la oreja, sin saber que sin lo del pellizco no se pone alegre ni se mira bizco, ¡Ay qué lata, ay qué lata! Son las suegras que meten la pata, ¡Ay qué circo, ay qué circo! Solamente por lo del pellizco, ¡Ay qué lata, qué lata, qué lata! son las suegras que meten la pata; ¡Ay qué circo, qué circo, qué circo! solamente por lo del pellizco. ¡Arza y toma! que hay un abonado que sabe el morrongo tan entusiasmado, que me ha dicho que si se lo enseño me da cuanto quiera que es grande su empeño. Como no soy una profesora que da las lecciones en casa por horas, si es que quiere aprender el morrongo que venga aquí a verlo al fin le propongo. ¡Ay qué guasa, ay qué guasa!, si yo diera lecciones en casa... Qué chiflao, qué chiflao, debe estar el señor abonado. ¡Ay qué guasa, qué guasa, qué guasa! Si yo diera lecciones en casa, Qué chiflao, qué chiflao, qué chiflao, debe estar el señor abonado.