У нас вы можете посмотреть бесплатно Jesús el sacerdote que tú y yo necesitamos / Hebreos или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
El mejor pacto, del cual Jesús fue el fiador, no es aquí contrastado con el pacto de obras por el cual todo transgresor queda bajo la maldición. Se distingue del pacto del Sinaí con Israel y la dispensación legal bajo la cual permaneció por largo tiempo la Iglesia. El pacto mejor puso a la Iglesia y a todo creyente bajo una luz más clara, una libertad más perfecta y privilegios más abundantes. —En el orden de Aarón había una multitud de sacerdotes, sumos sacerdotes, uno tras otro, pero en el sacerdocio de Cristo hay solamente uno y Él mismo. Esta es la seguridad y la felicidad del creyente, que este Sumo Sacerdote eterno es capaz de salvar hasta lo sumo en todos los tiempos y en todos los casos. Seguramente entonces nos conviene desear la espiritualidad y la santidad, mucho más allá de la de los creyentes del Antiguo Testamento, porque nuestras ventajas exceden a las de ellos. Nótese la descripción de la santidad personal de Cristo. Él está libre de todos los hábitos o principios de pecado no teniendo la menor disposición a ello en su naturaleza. Nada de pecado habita en Él, ni la más mínima inclinación pecaminosa, aunque la hay en el mejor de los cristianos. Él es inocente, libre de todo pecado actual; Él no hizo pecado, ni hubo engaño en su boca. Él no es corrompido. Difícil es mantenernos puros como para no participar de la culpa de los pecados de otros hombres. Pero no tiene que desfallecer nadie que vaya a Dios en el nombre de su Hijo amado. Que tengan la seguridad de que Él los librará en el tiempo de la prueba y el sufrimiento, en el tiempo de la prosperidad, en la hora de la muerte y en el día del juicio. La sustancia o resumen de lo declarado era que los cristianos tenían un Sumo Sacerdote como el que necesitaban. Asumió la naturaleza humana, se manifestó en la tierra y ahí se dio como sacrificio a Dios por los pecados de su pueblo. No nos atrevamos a acercarnos a Dios, o a presentarle nada, sino en Cristo y a través de Él, dependiendo de sus méritos y mediación, porque somos aceptos sólo en el Amado. En toda obediencia y adoración debemos mantenernos cerca de la palabra de Dios que es la norma única y perfecta. Cristo es la sustancia y la finalidad de la ley de la justicia. Pero el pacto aquí aludido fue hecho con Israel como nación, asegurándoles los beneficios temporales. Las promesas de todas las bendiciones espirituales y de la vida eterna, reveladas en el evangelio, y garantizadas por medio de Cristo, son de valor infinitamente mayor. Bendigamos a Dios porque tenemos un Sumo Sacerdote idóneo para nuestra indefensa condición.