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HOMILIA: 1ro. De Marzo, 2026: II Domingo de Cuaresma Año A Tema: Sube la montaña y escúchale Primera lectura de Génesis 12:1-4a Salmo responsorial Salmo 33:4-5,18-20,22 Segunda lectura 2 Timoteo 1:8b-10 Evangelio Mateo 17:1-9 En este segundo domingo de Cuaresma, la Palabra de Dios nos llama a subir la montaña. En la Primera Lectura, Abraham escucha una llamada sencilla pero exigente de Dios: Deja tu país y ve a la tierra que yo te mostraré. Abraham no tiene mapa ni respuestas claras; Solo confía. Camina por fe, no por vista. Ese acto de fe le convierte en el padre de todos los creyentes. La Cuaresma nos desafía a hacer lo mismo: dejar atrás el miedo, la rutina y la autosuficiencia, confiando en que Dios nos guía aún cuando el camino paresca incierto. El Evangelio nos lleva a otra montaña. Jesús lleva consigo a Pedro, Santiago y Juan y es transfigurado ante ellos. Su rostro brilla y su ropa se vuelve radiante. Moisés y Elías aparecen, representando la Ley y los Profetas. En este momento de gloria, el Padre pronuncia palabras que no solo están dirigidas a los apóstoles, sino también a nosotros. "Este es mi amado Hijo; escúchale." La transfiguración no elimina la cruz del camino de Jesús, pero da luz y fuerza para caminar hacia ella. Dios permite que los discípulos vislumbre la gloria para que puedan soportar el escándalo de la cruz. Esta experiencia montañosa resuena profundamente con nuestra vida diaria. Todos llevamos cruces como enfermedades, luchas familiares, decepciones y oraciones sin respuesta. La Cuaresma no niega estas realidades, sino que nos invita a verlas a la luz de Cristo. Subir la montaña significa crear espacio para la oración, el silencio y la escucha. Implica alejarse del ruido constante y las distracciones para estar a solas con el Señor. Como Pedro, podemos querer quedarnos en momentos de consuelo, pero Jesús nos guía de vuelta montaña abajo para vivir el Evangelio en amor tangible y testimonio fiel. San Pablo nos recuerda en la Segunda Lectura que no debemos avergonzarnos del Evangelio, sino compartir sus dificultades. La fuerza viene de Cristo, que ha vencido a la muerte para dar luz a nuestra vida. Esta semana, estamos llamados a cultivar virtudes de fe como la perseverancia de Abraham en la oración, la escucha atenta de la Palabra de Dios, valor para dar testimonio y vivir en esperanza durante las pruebas. Subamos la montaña con Cristo, para que, transformados por Su presencia, podamos llevar Su luz a los valles del mundo. Oración Señor Jesús, sube la montaña contigo. Silencia, nuestros corazones abren nuestros oídos, fortalecemos nuestra fe. Enséñanos a escuchar, confiar y seguir incluso cuando el camino sea difícil. Transfórmanos con tu luz y guíanos fielmente hacia la Pascua. Amén.