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Charlas temáticas del Museo de la Alhambra. Los arquitectos conservadores de la Alhambra María Domingo García Día: Sábado 3 de mayo de 2025. Hora: 12:00 h. Salón de actos del Palacio de Carlos V. Considerada la restauración de monumentos como un bien cultural, durante el S XIX se desarrollan dos tendencias: restauración y conservación. El objetivo fundamental de la primera era devolver el monumento a un estado semejante al de su momento de mayor esplendor, mientras que los partidarios de la conservación pensaban que había que “Conservar, no restaurar” y que “Restaurar es otro modo de destruir”. En 1828 José Contreras es nombrado Encargado de las Obras de Fortificación y Seguridad de la Alhambra. Le sucede su hijo Rafael, nombrado “Restaurador Adornista” por Isabel II y, tras la “Gloriosa”, Director De Las Obras De Conservación Y Restauración De La Alhambra. Finalmente, Mariano Contreras Granja cierra en 1907 el periodo en que los Contreras gobernaron en la Alhambra. La restauración fue el principio que inspiró sus actuaciones con el objetivo de alcanzar el mayor esplendor del monumento. En 1907 es nombrado Modesto Cendoya, partidario como los anteriores de las teorías restauracionistas, pero en un momento en que los partidarios de la mera conservación van adquiriendo fuerza en las instituciones. La inacción de Cendoya respecto al Plan General de conservación, reparación y consolidación de Velázquez Bosco de 1917 sería la causa de su destitución en 1923. Leopoldo Torres Balbás, partidario de la teoría conservadora es nombrado en 1923. El respeto a todas las épocas por las que había pasado el monumento constituye la principal característica de las intervenciones que realizó. Una minuciosa investigación histórica marcaria la pauta de sus trabajos. En 1936 fue nombrado Francisco Prieto-Moreno. Su visión de futuro y su capacidad para acondicionar el conjunto monumental a la visita pública, mediante el diseño de las infraestructuras necesarias, es una de sus aportaciones más relevantes al recinto monumental.