У нас вы можете посмотреть бесплатно Oseas 14:5 или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Tema: Oseas 14:5 Artista/s: Panchis HG Autor: Arath H. González Producción Musical: Inzer Otros Canales: @panchis_1519 @Pan_Xis2.0 Colab: @umusicinc5346 @inzeroner ig: im__arath_ inzer_oficial Facebook: Arath Huerta Inzer Strecci uMusicInc Letra: Llegaste en silencio, sin avisar, como un rayo de luz en mitad de mi oscuridad. Yo estaba seco, frío, sin nada que dar, y tú fuiste lluvia cayendo sobre mi desertar. Curaste pedazos que nadie vio, tocaste rincones que el tiempo apagó. Y aunque no fuimos lo que imaginó mi corazón, dejaste colores donde solo había dolor. No sé si fue destino o solo un paso de tu historia, pero en el alma guardo lo que fuiste para mí. Porque tú fuiste como el rocío sobre mi vida, como Oseas catorce cinco, tú me hiciste florecer. Llegaste suave, sin ruido, sin prisa, y al tocar mi alma dejaste raíces que no olvidaré. Eres parte del cielo que un día probé, aunque el camino nos llevó a desaparecer. A veces regreso en mi mente al lugar donde todo era simple, donde era fácil soñar. Tú me enseñaste a creer sin pedir nada más, a abrir mis manos cuando me daba por cerrar. Hoy no te pienso con dolor, sino con paz, porque hay historias que bendicen sin quedarse jamás. Y si el tiempo algún día nos vuelve a cruzar, solo te diría: “Gracias por enseñarme a amar.” No sé si fue destino o solo un eco de tu vida, pero tengo tu huella marcando mi jardín. Porque tú fuiste como el rocío sobre mi vida, como Oseas catorce cinco, tú me hiciste florecer. Llegaste suave, sin ruido, sin prisa, y al tocar mi alma dejaste raíces que no olvidaré. Eres parte del cielo que un día probé, aunque el camino nos llevó a desaparecer. Si acaso un día dudas de lo que dejaste en mí, recuerda que el rocío no necesita ser visto para existir. Pero cambia todo… cambia todo en lo que toca. Porque tú fuiste como el rocío sobre mi vida, como Oseas catorce cinco, tú me hiciste renacer. Aunque ya no estemos en la misma orilla, sé que lo nuestro fue un milagro que guardé. Y en cada paso que doy sin ti, sigue creciendo lo que sembraste en mí. Fuiste rocío en mi mañana rota… y eso nunca va a morir.