У нас вы можете посмотреть бесплатно Alma rota — Lucifer Vemon (IA) или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Canción original IA. Montaje de video, letra personal: Lucifer Vemon. By: Lucifer Vemon. Alma rota es una balada profunda y desgarradora que retrata el costo invisible de quedarse cuando irse habría sido un acto de amor propio. La canción explora la maternidad desde el sacrificio silencioso, el agotamiento emocional y la culpa impuesta por un entorno que juzga sin ver. Habla de una mujer que sostuvo todo hasta romperse, que amó hasta vaciarse y que aprendió a doler en silencio. Es un canto íntimo al cansancio de ser fuerte, a la invisibilidad emocional y a la pregunta que queda cuando ya no queda nada: ¿quién cuida a quien siempre se quedó? #LuciferVemon #YoMeQuedé #CanciónOriginal #LetraOriginal #MusicaIA #BaladaOscura#CancionTriste #MusicaMelancolica #PopOscuro #DolorSilencioso#MaternidadReal #CansancioEmocional#DesgasteMental #AmarHastaVaciarse#Invisible#SerFuerteCansa#SanarDesdeElDolor#HeridasEmocionales#LetraProfunda#RomperElSilencio #NoSerVista #DesamorPropio Letra de Alma rota Nadie me avisó que quedarse también mata. Ser madre no es luz todo el tiempo, a veces es aprender a sangrar en silencio. Es quedarse cuando irse habría sido misericordia y paz. Yo me quedé sin fuerzas, con el alma hecha sal, cuando amar era un pozo y no había fondo para tocar. Me quedé cuando nadie miraba, cuando huir era lo más humano. Me quedé sosteniendo ruinas con manos que ya no podían más. Y ahora dicen que fue un error, que no supe hacerlo bien, como si quedarme rota no hubiera sido amor también. Yo me quedé, y nadie se quedó conmigo. Yo me quedé con el frío y con el ruido. No hubo palabras suaves, no hubo un lugar donde descansar, solo miradas juzgando mi manera cansada de amar. Me quedé, y aprendí a doler en silencio. Me llamaron fuerte en voz baja, como si fuerte fuera no sentir, como si una madre no temblara, no dudara, no pudiera caer así. No vieron mis noches despiertas hablando sola con la pared, solo vieron mis grietas y aprendieron a señalar también. Mi amor fue costumbre, mi dolor exageración, mi cansancio un defecto, mi voz… una interrupción. Yo me quedé donde amar pesaba más. Yo me quedé donde descansar era fallar. Dijeron que él valía más que yo y algo en mi pecho se apagó. Yo me quedé, y una parte de mí se quedó atrás. Me dijeron “cuídate”, pero nunca hubo un momento real. Si yo soltaba un segundo, todo se podía derrumbar. Fui pared, fui raíz, fui razón, fui adulta antes que corazón. Me borré tan despacio que olvidé mi propia voz. Estoy cansada de ser fuerte, de elegir bien y sangrar igual, de explicar mi tristeza a quien no la quiere mirar. Triste de una tristeza honda que no se va con llorar, sola incluso acompañada, sin un lugar donde bajar. A veces quiero irme, no del mundo, no del amor. Quiero irme de esta culpa que me cobra existir. Quiero silencio sin miedo, respirar sin justificar, no ser siempre el refugio donde todo viene a llorar. No fui perfecta, lo sé, pero nunca amé con crueldad. Amé hasta quedarme vacía, cuidé hasta olvidarme de mí misma ya. Estoy rota de no ser vista, de no ser hogar. Y me pregunto en la noche, muy bajo, como quien no quiere despertar a nadie: ¿quién va a cuidarme cuando yo ya no pueda más?