У нас вы можете посмотреть бесплатно La Masacre de ANYER en CAMAGÜEY 💥 (Bandidos Cubanos) или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
¿Qué precio tiene una vida en Cuba? ¿Cuánto vale el dolor de una hija que nunca podrá celebrar sus 15 años con su padre? Estas no son preguntas abstractas, son las preguntas que resuenan en las calles de Camagüey desde la madrugada del 3 de agosto de 2025, cuando la vida de Anyer Ley Montero, un hombre de 39 años, fue extinguida con una brutalidad que desafía toda comprensión. Su asesinato no fue un simple crimen, fue una ejecución pública a las puertas de un hospital, un acto de barbarie que revela las fracturas más profundas y oscuras de la sociedad cubana y de un sistema de justicia que parece proteger más a los verdugos que a las víctimas. Hoy vamos a adentrarnos en la historia de Anyer, en la cacería que acabó con su vida y en la lucha de una familia que clama por una justicia que en Cuba a menudo parece una utopía. Imagina la escena por un momento. Es de madrugada en la ciudad de Camagüey. La noche cubana, con su calor denso y sus ruidos familiares, envuelve la zona del hospital provincial Manuel Ascunse Domenec, el centro de salud más importante de la región. Justo al lado se encuentra la cafetería Montes Sinaí, un pequeño negocio que a esas horas probablemente sirve a los familiares de los pacientes ingresados o a quien busca un café para seguir la jornada. En ese contexto de aparente normalidad se encontraba Anger Ley Montero. No sabemos exactamente qué hacía allí en ese preciso instante, si esperaba a alguien o simplemente tomaba algo. Lo que sí sabemos por los testimonios que han logrado romper el muro del miedo es que no estaba solo por mucho tiempo. Un grupo, una banda del reparto San Ramón apareció en la escena. No venían a dialogar, venían a matar. Según los testigos, el ataque fue una explosión de violencia salvaje y desmedida. Eran al menos tres hombres y una mujer. No hubo una pelea justa, no hubo un enfrentamiento. Fue una emboscada, una paliza coordinada y ejecutada con una frialdad escalofriante. Sobre el cuerpo de Anger llovieron golpes con palos, puñetazos que buscaban romper y luego el brillo del acero. Uno de los agresores empuñaba un sable. Un arma que en la historia de Cuba evoca cargas de mambices y luchas por la libertad, pero que en esa madrugada se convirtió en una herramienta de carnicería. Los cortes se sumaron a la golpiza, pero el golpe final, el que selló su destino, fue dirigido a la cabeza. Un golpe mortal que puso fin a sus 39 años de vida y a todos sus sueños, incluyendo el más cercano, ver a su hija vestida de quinceañera. La crueldad del acto se magnifica por la identidad de uno de los presuntos asesinos, un hombre conocido como Chicho el Mono. Este individuo no era un delincuente primerizo. Pesaba sobre él una acusación previa por otro asesinato. Y aquí es donde la historia da un giro que te hiela la sangre. ¿Cómo es posible que un hombre con un historial tan grave estuviera en la calle? La respuesta es tan simple como terrible. Estaba en libertad condicional, un sistema que debía rehabilitar o, en su defecto, mantener a los individuos peligrosos alejados de la sociedad, pero que, en lugar de eso, le abrió la puerta para que volviera a matar. Lo más desgarrador es que, a pesar de que existe una prueba crucial, un video del ataque que circula por las redes sociales, las detenciones han sido selectivas. Solo dos personas fueron arrestadas, dejando en libertad a otros participantes del ataque. La familia ha denunciado un patrón de encubrimiento que involucra directamente a la Policía Nacional Revolucionaria y a medicina legal, acusando a las autoridades de tergiversar las versiones de los hechos y de ocultar evidencias cruciales. La inacción policial es otro golpe al alma. El dependiente de la cafetería Montes Sinaí, testigo impotente de la masacre, hizo lo que cualquier ciudadano haría. Llamó a la policía una y otra vez, pero la respuesta fue el silencio. La patrulla tardó 3 horas en llegar. Cuando finalmente los agentes hicieron acto de presencia, los asesinos ya se habían marchado y para Anger Ley Montero ya no había nada que hacer. Este caso es un reflejo de la impunidad que permite a los criminales actuar con total libertad, mientras que los ciudadanos comunes deben enfrentarse a un sistema que protege más a los verdugos que a las víctimas. La historia de Anger Ley Montero no es un caso aislado, sino el síntoma de una enfermedad social y sistémica mucho más profunda. Un sistema que no solo es inoperante frente a la violencia, sino que castiga a quienes exigen justicia. #AngerLeyMontero #Cuba #JusticiaEnCuba #Impunidad #CrimenCuba #MasacreEnCamaguey #DerechosHumanos #Cuba2025 #JusticiaParaAnger