У нас вы можете посмотреть бесплатно Evangelio Según San Mateo, Cap. 20. Cap. 17 al 28. 04 Marzo 2026. или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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EVANGELIO [Lo condenarán a muerte.] Del santo Evangelio según san Mateo 20, 17-28 En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: “Ya vamos camino de Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará”. Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?” Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”. Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”. Palabra del Señor. REFLEXIÓN: Con el tercer anuncio de su pasión y de su muerte redentoras Jesús choca con la absoluta incomprensión de lo que esto habría de implicar para sus seguidores. Él se opone frontalmente a sus burdas ambiciones terrenales. Asimismo, Él no pierde la ocasión para adoctrinar a los Doce –futuros guías y pilares de su Iglesia– acerca de la función de servicio desinteresado que habrán de desempeñar en el seno de la comunidad. Una vez más el Maestro invierte la escala de valores y rompe con los esquemas convencionales, como lo había hecho antes con la proclamación de las «bienaventuranzas».