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El himno “Hay poder en Jesús” es la versión en español del himno inglés “Power in the Blood”, escrito en 1899 por Lewis Edgar Jones (1865–1936), compositor y líder musical dentro del movimiento evangelístico estadounidense de finales del siglo XIX. Jones desarrolló su ministerio en un contexto marcado por campañas evangelísticas y un fuerte énfasis en la proclamación clara del evangelio. El texto del himno se centra de manera explícita en la doctrina bíblica de la expiación, destacando el poder redentor de la sangre de Jesucristo. Lejos de un simbolismo meramente emocional, la referencia a la sangre apunta directamente a la obra objetiva de Cristo en la cruz, conforme al testimonio bíblico (Levítico 17:11; Romanos 5:9; Hebreos 9:14). Teológicamente, el himno afirma que el poder transformador de la vida cristiana no reside en el esfuerzo moral humano, sino en la eficacia del sacrificio de Cristo. La repetición enfática de la pregunta y respuesta (“¿Hay poder?”) cumple una función catequética, subrayando que la victoria sobre el pecado, la culpa y la corrupción moral procede únicamente de la obra redentora del Salvador. Musicalmente, “Power in the Blood” pertenece a la tradición del gospel evangelístico, caracterizado por melodías vigorosas, ritmo marcado y estructura repetitiva, diseñadas para facilitar la participación congregacional y reforzar el mensaje proclamado. Esta forma musical contribuyó a su amplia difusión en iglesias evangélicas y reuniones de avivamiento. La traducción al español, “Hay poder en Jesús”, ha sido ampliamente adoptada en iglesias de habla hispana, donde el himno continúa proclamando una verdad central del cristianismo histórico: que la salvación, la santificación y la esperanza del creyente descansan exclusivamente en el poder expiatorio de la sangre de Cristo, derramada una vez y para siempre para la redención de su pueblo.