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Mi esposo como un buen hombre, pasó 3 años pagando todos los gastos de la casa, a veces ni siquiera llevaba comida al trabajo para cumplir sus responsabilidades. Pero hoy descubrió que ahorro todo el dinero de mi trabajo para mí, y quiere divorciarse. ¿Qué debería hacer? El día que David me dijo “divorcio”, yo sentí que el aire se me volvió vidrio y se me metió a los pulmones a la fuerza. No porque yo no tuviera cómo sobrevivir, sino porque la palabra venía con una mirada de asco, como si de pronto él hubiera entendido un chiste privado donde yo era la broma. Tenía los ojos rojos, la voz rota, y aun así se veía más decidido que nunca. Yo lo vi ahí, temblando, y lo único que pensé fue: esto se le va a pasar cuando se calme. Solo que no se le pasó. Y ahí fue cuando supe que esto iba a escalar horrible. Yo me llamo Carla y llevo tres años casada con David, mi esposo, un hombre de esos que creen en la familia como si fuera un contrato sagrado con cláusulas de sacrificio. David es trabajador, serio, disciplinado, de los que se sienten orgullosos por “cumplir” aunque nadie se los aplauda. A mí eso me atrajo al principio porque me daba seguridad, pero también me aburría un poco, porque era como vivir con un manual. Él tenía esa manera de hablar de “responsabilidades” como si fueran medallas. Y yo, que siempre he sido más estratégica, entendí rápido que en esa dinámica la que piensa gana. Nos conocimos cuando yo recién empezaba a trabajar estable, y David ya tenía su rutina armada como un reloj. Primera cita: él pagó sin preguntar, me abrió la puerta, me habló de sus metas a cinco años y de la importancia de construir patrimonio. Yo vi ahí un potencial enorme porque, seamos honestas, no es fácil encontrar a alguien que no sea un niño eterno. Me gustó sentir que me miraba como esposa material, como proyecto serio, como algo para presumir en familia. A mí me alimenta esa sensación de “yo elegí bien”, aunque nadie lo diga en voz alta. Así que me metí en ese rol con gusto, pero con una condición interna: yo no iba a ser la tonta que se queda sin plan B. Los primeros meses de matrimonio fueron dulces, casi cursis, porque él estaba emocionado por “formar hogar” y yo por ver hasta dónde llegaba su devoción. David pagaba la renta, compraba la comida, se encargaba de servicios y hasta me proponía salidas para “mantener la chispa”. 0:00 Historia principal 8:36 Comentarios de la historia principal 10:09 Actualización 1 16:05 Comentarios de la actualización 1 17:32 Actualización 2 26:43 Comentarios de la actualización 2 28:15 Actualización 3 35:07 Comentarios de la actualización 3