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#ParábolaDelSembrador #palabradedios #JesúsEnseña Hazte miembro si deseas apoyarnos, ¡gracias! ➡️➡️ / @BrillodelEvangelio ¿Qué quiso decir Jesús con “El sembrador salió a sembrar”? – Esta parábola no es lo que parece 🔥 ¡SUSCRÍBETE para más contenido inspirador! ➡️ / @BrillodelEvangelio Hazte miembro si deseas apoyarnos, ¡gracias! ➡️➡️ / @BrillodelEvangelio MIRA EL VIDEO ANTERIOR: ➡️ • • El Mundo Antes del Diluvio: ¿Cómo Era la C... ADORACIÓN o BLASFEMIA? - ¿Estos himnarios se burlan de Dios y tú cantas? ➡️ • • ADORACIÓN o BLASFEMIA? - ¿Estos himnarios ... Las Grandes Profecías de La Biblia: Revelaciones Divinas y El Fin De Los Tiempos ➡️ • • "Las grandes profecías de la Biblia: revel... Isaías: El Profeta de La Visión Que Reveló El Destino de La Humanidad ➡️ • • "Isaías: el profeta de la visión que revel... Te invito a ver el video hasta el final. Que Dios te bendiga. ¿Qué quiso decir Jesús con “El sembrador salió a sembrar”? – Esta parábola no es lo que parece Imagina estar frente a un grupo de campesinos galileos en el siglo primero. La tierra bajo tus pies es dura, pedregosa en algunos tramos, fértil en otros. Alrededor, colinas verdes en tiempos de lluvia y pastizales secos en épocas de sequía. No tienes libros. No sabes leer. Lo que entiendes viene de tus manos callosas, del sudor en tu frente y de lo que escuchas mientras trabajas. Ahora, imagina que el Hijo de Dios entra en ese paisaje — y elige enseñar sobre el cielo usando… la tierra. La Parábola del Sembrador fue contada por Jesús en un momento crítico de Su ministerio. El relato aparece en Mateo 13:3 al 9, Marcos 4:3 al 9 y Lucas 8:4 al 8. En Mateo, esto sucede justo después del creciente rechazo de los líderes religiosos y la apatía espiritual de las multitudes. Ellos querían milagros, pero no transformación. Querían pan, pero no la cruz. Entonces Jesús cambia de estrategia: empieza a hablar por medio de parábolas. Pero no como quien esconde, sino como quien prueba el terreno del corazón humano. “Porque a ustedes les es dado conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no les es dado.” (Mateo 13:11) Aquí está el secreto. La parábola no es una simple historia ilustrativa. Es un espejo que revela la condición del alma. Entrega profundidad a quien busca con sinceridad — pero confunde a quien escucha solo por curiosidad. Y la primera de ellas, la del sembrador, no fue elegida por casualidad. Jesús salió de casa, se dirigió hasta la orilla del mar y se sentó. Ese detalle no es aleatorio. En la tradición judía, cuando un maestro se sentaba, era porque algo solemne iba a ser enseñado. Las multitudes se acercan, y el escenario está listo: Jesús entra en una barca, se aleja un poco de la orilla — y allí, sobre las aguas, con el eco natural amplificando Su voz, Él comienza: “He aquí, el sembrador salió a sembrar…” En la superficie, una simple escena del cotidiano agrícola. Pero espiritualmente, una revelación sobre la manera en que el Reino de los Cielos se manifiesta en el mundo. Y es importante notar: Jesús cuenta esta parábola después de ser acusado de expulsar demonios por medio de Beelzebú, tras la creciente oposición de los fariseos y la apatía de las multitudes. Es aquí donde Él cambia de tono. Sus palabras dejan de ser directas y pasan a ser parábolas — no por miedo, sino como instrumento de revelación y juicio. Jesús está caminando por las orillas del Mar de Galilea, y algo importante está por suceder. Hasta ese momento, Jesús enseñaba de manera muy directa — hablaba claramente sobre Dios, sobre el Reino de los Cielos, sobre cómo vivir una vida que agrada al Padre. Pero ese día, algo cambió. Jesús decidió comenzar a enseñar a través de historias simples, que cualquier persona pudiera entender. Eran historias sobre cosas del día a día: semillas, pescadores, constructores, pastores. Esas historias llegaron a ser conocidas como parábolas. ¿Por qué Jesús cambió su forma de enseñar? La respuesta está en lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Los líderes religiosos de la época —los fariseos, los escribas, los sacerdotes— estaban cada vez más irritados con Jesús. No les gustaban los milagros que Él hacía, no aceptaban que perdonara pecados, y se enfurecían cuando Jesús decía que era el Hijo de Dios. Estos hombres controlaban la religión en ese tiempo. Ellos decidían cómo debían adorar a Dios, y no querían que nadie cuestionara su autoridad. Jesús se dio cuenta de que ya no tenía sentido hablar directamente con esas personas. Sus corazones estaban duros como piedra. Entonces hizo algo genial: salió de los lugares religiosos y fue hacia donde estaba la gente común. Pescadores, agricultores, comerciantes, amas de casa —personas sencillas que trabajaban duro para sostener a sus familias. Y fue a esas personas a quienes Jesús comenzó a contar sus historias más famosas.