У нас вы можете посмотреть бесплатно Proyectiles de Tanque en M1 Garand — Los Japoneses lo Llamaron “Asesino de Fortalezas” или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
22 de noviembre de 1943. 05:47 AM. Un búnker de hormigón. Cuarenta yardas de arena abierta. Un pelotón de marines inmovilizado por un muro de plomo. El cabo James Donovan vio cómo la espuma del Pacífico se teñía de rosa con la sangre de sus hombres. Tres días de bombardeo naval no habían servido de nada. El búnker japonés Tipo 22, reforzado con rieles de acero y 18 pulgadas de hormigón, se tragaba cada proyectil. Parecía invencible. El mando no tenía respuesta para la masacre en la playa. Entonces apareció Eddie Kowalski, un flaco fusilero de Pittsburgh con un extraño accesorio en su M1 Garand. Él lo llamaba "magia". El ejército lo llamaba granada de fusil M17, una ojiva de carga hueca diseñada originalmente para perforar los Panzers alemanes. Nadie esperaba que funcionara contra una fortaleza. Lo que sucedió después se convirtió en leyenda. Con un solo disparo, Kowalski desató un chorro de plasma sobrecalentado que viajaba a 25,000 pies por segundo. No solo golpeó el búnker; cortó el hormigón como un soplete a la mantequilla, incinerando la posición desde adentro hacia afuera. Las ametralladoras finalmente guardaron silencio. Un disparo efectuado. Un búnker neutralizado. Una revolución táctica nacida en la arena negra de Tarawa. En quince minutos, la noticia se corrió: los marines finalmente tenían una forma de matar lo imposible. Esta es la historia no contada del "Asesino de Fortalezas", el momento en que una simple herramienta de infantería cambió el rumbo contra las defensas más sofisticadas de Japón. Descubre cómo la negativa de un hombre a quedarse inmovilizado salvó a un batallón y redefinió la guerra de infantería para siempre. Suscríbete para mantener vivas estas leyendas. Cuéntanos en los comentarios: ¿desde dónde nos estás viendo?