У нас вы можете посмотреть бесплатно Para Manuel Amaya Loro или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Querido papá: Hoy le dijiste adiós a la furgón, y aunque para muchos sea solo una moto, para ti siempre fue mucho más que eso. Sé que no es fácil dejarla ir. Sé que estás triste por lo que dejas atrás, y tu tristeza también nos duele a nosotros. Esa motito parrandera que recorrió kilómetros sin descanso por las calles de Piura fue tu compañera. Cruzó baches sin cuidado y hasta llevó a otros en sus últimos recorridos. Fue testigo silenciosa de tu esfuerzo diario, de tu lucha constante por sacar adelante a la familia. Hasta hace poco te aferrabas a la idea de conseguirle un motor, aunque fuera de segunda, porque todo valía la pena con tal de verla andar otra vez. Pero hoy perdiste los ánimos de recuperarla. Y lo entiendo, papá. No estás dejando solo una moto; estás cerrando una etapa de tu vida. Recuerdo aquel viaje a Llicuar para la misa del abuelo. A pesar del dolor y de todo lo que habías pasado, decidiste manejar. Nosotros nos opusimos, pero en tu estado nadie más hubiera tenido la fuerza de hacerlo. Tu cuerpo, después de más de medio año inerte, parecía esperar con ansias volver a sus andanzas y despues de eso la haz gozado poco. Cuántas veces esa motito te esperó bajo la sombra del algarrobo mientras tú disfrutabas tu chicha y esas conversaciones que a veces terminaban en discusiones en el paradero RC, por la zona industrial. Y al final del día, cuando el sol se ocultaba, siempre enfilabas hacia casa. Cuando el día era bueno, llegabas temprano, contento, dispuesto a compartir tu mazamorra y las ganancias. Cuando era malo, llegabas cansado, pero igual te sentabas a contar por qué había sido tan pesado. Nunca dejaste de volver. Recuerdo cómo la besabas y le hablabas cuando te traía sano y salvo después de una ruta larga. Le agradecías como si tuviera vida. Y quizás la tenía, porque a pesar de estar malograda, sin supervisión técnica y llena de fallas, siempre te trajo con bien. Aquel día del accidente fue prueba de eso. La moto intacta y tú herido. Un tráiler te levantó y te dejó caer en la pista, y aun así, lo primero que preguntaste fue por tu motito, por tus herramientas y por tu amigo. Así eres tú, papá. Hoy te resignas a dejarla ir, y sientes que se va la única cosa que, a tus ojos, te hacía útil. Te preocupa el futuro, no sabes qué harás y lloras en silencio. Pero aún no entiendes algo muy grande; has vuelto a nacer. Lo que viviste no lo supera nadie de un día para otro. Estás en recuperación, y eso ya es una victoria. La furgón fue parte de tu historia, pero tú sigues siendo el protagonista. Con amor y orgullo, Tu hija.