У нас вы можете посмотреть бесплатно eoloe - 187 - 13/02/2026 - Daños ocasionados por el viento y la lluvia - Olivar. или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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Trece de febrero del año de nuestro Señor, dos mil veintiséis. Muy buen día y muchísimas gracias por visitar nuestro canal “eoloe”, en el Servicio de Alojamiento Gratuito de Vídeos de Internet: YouTube. Ante todo, muchísimas gracias a todas las personas que me han llamado para interesarse por las consecuencias de los 456 litros por metro cuadrado caídos en nuestra finca “Minguillao”, durante el pasado mes de enero y en estos doce días de febrero. Las primeras imágenes de este vídeo, correspondientes al año 2022, muestran la estructura del puente que mi abuelo construyó y las dimensiones del lecho del río Zagrilla a su paso por nuestro olivar. Sin haber podido acceder aún a varias parcelas para comprobar los daños sufridos en ellas, le muestro las consecuencias que el viento le ha provocado a muchos plantones, al no haber podido sus tutores mantenerlos en posición vertical. Aunque las secuelas más importantes las ha provocado la muy abundante y persistente lluvia, fundamentalmente, en el paraje de Charoscuro, en el cual se encuentran nuestras plantaciones de olivos situadas a menor altitud. En el que el desbordamiento del río Zagrilla ocupando más de quince metros por ambos márgenes, ha arrancado al menos un olivo, ha descarnado mucha tierra dejando las raíces de varios árboles al descubierto y desplazo ramas y troncos que al ser retenidos por el puente, generaron una presa, la cual ha obligado a que el agua buscase otras salidas por fuera del trazado del río. Siendo lo que más nos preocupa, la presión que el ímpetu del agua sigue ejerciendo sobre las ramas y los troncos que aún permanecen bloqueados por el puente. Estas imágenes las grabé el pasado domingo ocho de febrero. Por lo que como podrá imaginar, durante los días anteriores, el nivel del agua superó considerablemente el actual, cubriendo totalmente el puente y sobrepasando también toda la altura del cauce. Para poder quitar toda la madera agolpada, primero tendremos que despejar del carril de acceso a Charcoscuro toda la tierra desprendida, las piedras y la encina que actualmente impiden el paso de vehículos y maquinaria. Y cuando consigamos llegar al puente con el tractor, procederemos a trocear los troncos con la motosierra para con la ayuda de eslingas y la pala del tractor intentar retirarlos en su totalidad, desconociendo los que se encuentran bajo la superficie del agua y las condiciones de aprisionamiento en las que están. Y en el caso de que a nosotros nos resultase imposible extraerlos en su totalidad, tendremos que contratar los servicios de una retropala para que se encargue de hacerlo. Indudablemente, los deterioros que nosotros hemos sufrido, son irrelevantes comparados con los producidos en muchísimas viviendas y fincas. Principalmente, porque antes de la llegada de las borrascas, pudimos realizar casi la totalidad de la recolección de nuestras aceitunas. Pero las que aún estaban por coger, aunque hay olivos picudos que continúan manteniéndolas en sus ramas, las fuertes rachas de viento han desprendido de los árboles y tirado al suelo la mayor parte de ellas. Otra de las consecuencias que estas lluvias constantes están ocasionando, es la imposibilidad de llevar a cabo ningún tipo de faena agrícola, debido a no poder acceder a la tierra de labor por la cantidad de agua acumulada en ella. Lo que se traduce en jornadas enteras sin poder trabajar y, por consiguiente, en la acumulación de tareas y en la demora de su ejecución. Lo que, irremediablemente, nos obligará a incrementar nuestros esfuerzos por acometerlas lo antes posible, a partir de que la tierra se oree lo suficiente como para permitirnos comenzar a recuperar todo el tiempo de inactividad impuesto por las precipitaciones. En nuestro caso, son diecinueve los días que llevamos queriendo, pero no pudiendo hacer nada. Aunque habrían sido más, si no hubiésemos dedicado el resto a realizar numerosos trabajos que teníamos pendientes dentro de nuestra nave agrícola y que, intencionadamente, los vamos demorando, para llevarlos a cabo cuando llueve o hace mucho frío en invierno, o un excesivo calor en verano. Trabajar a cielo abierto con el constante riesgo de estar totalmente expuestos durante los trescientos sesenta y cinco días de cada año a fenómenos pluviométricos y climatológicos extremos, es una realidad incontrovertible que nosotros siempre hemos tenido y tendremos absolutamente asumida e interiorizada. Y ante la que siempre reaccionamos con la más humilde resignación. Ya que de lo contrario, deberíamos habernos dedicado a cualquier otro menester, radicalmente antagónico a los inherentes a la agricultura y la ganadería. José Ingenieros dijo: “No se puede pactar con las dificultades. O las vencemos, o nos vencen.” Es irrefutable que la naturaleza, a veces, es devastadora e implacable. ...