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Sin un centavo y arrastrando una maleta rota. Así me encontré yo, tirada en las calles, sin poder pagar ni una sola noche de hotel. Y miren, no les voy a mentir: cuando digo "tirada en la calle", no es una forma de hablar. Literalmente dormí siete noches en una estación de metro. Siete. Con el frío metiéndose hasta los huesos y el orgullo hecho pedazos en el suelo. Pero bueno, ya llegaremos a la parte donde mi exmarido terminó arrodillado frente a mí. Esa parte es deliciosa, se los prometo. Pero primero necesitan entender cómo llegué ahí. Todo empezó con Zhang Qing, mi exmarido. Cinco años de matrimonio. Cinco años cocinándole, limpiándole la casa, planchándole las camisas, renunciando a mi carrera, a mis amigas, a mi vida entera para ser "la esposa perfecta". ¿Y saben qué recibí a cambio? Un día llegó a casa, me tiró los papeles del divorcio en la cara —literalmente en la cara— y me dijo con una mueca de asco: "Lin Wan, mírate. Pareces una vieja marchita. Me da vergüenza que me vean contigo." Así, tal cual. Con esas palabras. Y al lado tenía a una chica jovencita, Lu Qianqian, abrazada a su brazo como si fuera un trofeo. Mi mejor amiga del alma, por cierto. Porque claro, ¿por qué conformarse con traicionarte con cualquiera cuando puede ser tu mejor amiga? Le supliqué que al menos me diera algo de dignidad después de cinco años juntos. ¿Saben qué me respondió? Se rio. Se rio en mi cara y dijo: "¿Dignidad? Si no sirves para nada. ¿Qué dignidad quieres?" Y así, sin un centavo, sin casa, sin trabajo, sin nadie a quien llamar, terminé en esa estación de metro. Porque resulta que todo lo que teníamos estaba a nombre de él. Qué conveniente, ¿no? En el séptimo día —suena bíblico, lo sé, pero fue literal— vi un anuncio escrito a mano pegado en un poste. "Padre soltero busca madrastra para su hijo. No se requiere formación académica. Solo cariño genuino por el niño." Lo leí como tres veces. Me pareció raro, sospechoso incluso. Pero cuando llevas una semana durmiendo en el metro, tus estándares de "sospechoso" cambian bastante.