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Nuestro contacto de WhatsApp: https://wa.me/3147614920 Nuestro correo: asesoriasambientalesdelvalle@gmail.com DESCRIPCIÓN: ¡No más plantas muertas! 3 Estrategias de Poder para Vencer Hongos Radiculares en Tomate El inicio de un cultivo de tomate es el momento más crítico para la rentabilidad de cualquier agricultor. Se estima que 7 de cada 10 productores pierden entre el 10% y el 15% de sus plantas apenas 8 días después del trasplante debido a enfermedades radiculares. En una operación de 30,000 plantas, esto representa una pérdida devastadora de hasta 9,000 unidades al año, traduciéndose en miles de kilogramos de fruto que nunca llegarán al mercado. Para combatir a enemigos silenciosos como Pythium (causante del damping-off) y Fusarium (marchitamiento vascular), es necesario implementar un plan de choque preventivo que combine la desinfección química de baja residualidad con el poder de la biología. 1. Desinfección de Choque y Repoblación Biológica Estratégica La primera gran omisión es no preparar el suelo adecuadamente antes del trasplante. La clave reside en una desinfección agresiva pero biodegradable. El uso de productos basados en ácido peracético y peróxido de hidrógeno (como BIOPERAC) permite eliminar patógenos por contacto instantáneo en los primeros 35 cm del suelo. Lo más importante es el timing: 3 días antes del trasplante: Desinfección vía riego. 32 horas después: Repoblación con un complejo de microorganismos benéficos (Beauveria bassiana, Metarhizium, Trichoderma, Bacillus thuringiensis, entre otros). 1 día antes del trasplante: Aplicación de bacterias especializadas como Bacillus subtilis y licheniformis. Este proceso crea un "sello biológico" que protege la raíz desde el primer segundo en el campo. 2. Sustento y Alimentación del Ecosistema Benéfico Introducir microorganismos en un suelo inerte es un error común; sin alimento, estos aliados mueren. Para que prosperen y combatan al Fusarium, es vital aportar fuentes de energía externa. Los microorganismos se nutren de: Carbono Orgánico Oxidable: Mejora las propiedades físico-químicas del suelo. Bioestimulantes: El uso de tecnologías nanoparticuladas (como EKOSOIL) facilita la absorción de nutrientes y fortalece la planta ante el estrés del trasplante. Energía rápida: La mezcla con melaza de caña de azúcar actúa como el combustible necesario para que la población de hongos y bacterias benéficas se multiplique exponencialmente. 3. Integración Química Selectiva (Fungicidas Compatibles) El error fatal de muchos agricultores es aplicar fungicidas de amplio espectro (como Carbendazim o derivados del Yodo) que aniquilan tanto a los patógenos como a la inversión biológica realizada. La tercera práctica maestra consiste en utilizar moléculas químicas que sean compatibles con los microorganismos benéficos. Existen fungicidas específicos (como los basados en Mandipropamid o Metalaxil-M) que permiten controlar brotes de Phytophthora o Pythium sin erradicar las colonias de Trichodermas o Bacillus previamente establecidas. Esta integración permite un control preventivo sostenible y de alto impacto, reduciendo las pérdidas de plántulas en más de un 75%. Palabras clave: Control de hongos en tomate, enfermedades radiculares, Fusarium, Pythium, microorganismos benéficos, Trichoderma, Bacillus subtilis, desinfección de suelos, ácido peracético, bioestimulación radicular, manejo integrado de cultivos, agricultura de precisión, éxito en trasplante.