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“Cuando la Ansiedad Me Ahogó, Dios Me Dio Aire” es una canción sobre la ansiedad, el miedo invisible y el peso mental que te acelera por dentro aunque por fuera sonrías. Habla de despertar con el pecho corriendo, de querer controlarlo todo, y de ese momento en medio del caos donde ya no sabes qué pedir… hasta que sale una oración sencilla: “Dios, dame calma… enséñame a vivir.” Aquí la fe no es prisa, es camino; la paz no es debilidad, es valentía. Con un tono íntimo y directo, este tema trae el espíritu de Outlaw Country: crudo, honesto, sin maquillaje. No promete una vida perfecta, promete aprender a respirar cuando todo se cae, soltar el peso y dejarlo en manos de Dios. Si el mundo te empuja a correr, la letra responde con fuerza: el alma no es máquina, el alma necesita descanso y presencia. Esta Outlaw Country es para quien está cansado, para quien lucha en silencio, y para quien busca aire en medio de la tormenta. --Quédate hasta el Puente (oración corta): “si me falta el aire, recuérdame quién soy…”. Y en el Coro Final, la calma se vuelve un acto valiente: volver a caminar despacio. Si esta Outlaw Country te habló al corazón, compártela con alguien que hoy necesite paz. -- Dale like, comenta la frase que más te tocó y suscríbete para más Música Country con letras que sanan. #músicacountry #outlawcountry #countrygospel #countryhits #countryforajido #newmusic #countryforajidomúsica #countryrock #músicafolklórica #outlawcountry Lírica: Cuando la Ansiedad Me Ahogó, Dios Me Dio Aire Me levanté temprano, pero el pecho ya corría, como si la vida fuera una puerta que no abría. La cabeza era un desierto sin sombra ni agua, y yo sonreía por fuera… por dentro me faltaba el alma. No era el trabajo, ni el ruido, ni la gente, era ese miedo invisible apretándome fuerte. Y en medio del caos, sin saber qué pedir, dije: “Dios… dame calma… enséñame a vivir.” Cuando la ansiedad me ahogó, Dios me dio aire, me sostuvo en silencio, me enseñó a quedarme. Solté el peso que cargaba, lo dejé en sus manos, y mi corazón cansado… volvió a andar despacio. Si el mundo me acelera, yo elijo la paz, porque mi alma no es máquina… mi alma necesita a Dios. Yo quería controlarlo, medir cada paso, como si el mañana fuera un juicio en mis brazos. Pero la fe no es prisa, la fe es camino, es confiar aunque tiemble… y seguir estando vivo. Aprendí a respirar cuando todo se cae, a decir “hoy es hoy” y que el miedo se vaya. Y si vuelve la noche con su vieja canción, yo me arrodillo un segundo… y se calma el corazón. Cuando la ansiedad me ahogó, Dios me dio aire, me sostuvo en silencio, me enseñó a quedarme. Solté el peso que cargaba, lo dejé en sus manos, y mi corazón cansado… volvió a andar despacio. Si el mundo me acelera, yo elijo la paz, porque mi alma no es máquina… mi alma necesita a Dios. Dios, si me pierdo en mi mente, llévame a tu voz, si me falta el aire, recuérdame quién soy. No necesito correr para ser suficiente, necesito tu paz… aquí, en el presente. Cuando la ansiedad me ahogó, Dios me dio aire, y aprendí que la calma también es valiente. Solté el peso que cargaba, lo dejé en sus manos, y mi alma, por fin… volvió a caminar despacio.