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(Germán, Andrés, Lourdes, Vanesa y P Leonardo) Canto para Dios- Hemos llegado a conocer el amor de Dios porque Él lo ha revelado. Estos romances de San Juan de la Cruz cantan el designio de Dios de salir a rescatar a la humanidad, su “esposa”, que yacía bajo el pesado yugo del pecado y de la muerte. La Encarnación del Hijo en el vientre de María, que culminaría en la Pascua, fue el camino elegido por el Padre para elevar al hombre a la igualdad consigo en la condición de hijo suyo. Ya que el tiempo era llegado en que hacerse convenía, el rescate de la esposa que en duro yugo servía, debajo de aquella ley que Moisés dado le había, el Padre, con amor tierno, de esta manera decía: Ya ves, Hijo, que a tu esposa a tu imagen hecho había, y en lo que a Ti se parece contigo bien convenía; pero difiere en la carne que en tu simple ser no había. En los amores perfectos esta ley se requería: que se haga semejante el amante a quien quería, que la mayor semejanza más deleite contenía. El cual, sin duda, en tu esposa grandemente crecería si te viere semejante en la carne que tenía. Mi voluntad es la tuya, justicia y sabiduría, y la gloria que yo tengo es tu voluntad ser mía. Iré a buscar a mi esposa, y sobre mí tomaría sus fatigas y trabajos, en que tanto padecía; Y porque ella vida tenga, yo por ella moriría, y sacándola del lago a ti te la volvería. Entonces llamó un arcángel que san Gabriel se decía, y enviolo a una doncella que se llamaba María, de cuyo consentimiento el misterio se hacía; en la cual la Trinidad de carne al verbo vestía; y aunque tres hacen la obra, en el uno se hacía; y quedó el Verbo encarnado en el vientre de María. Y el que tenía solo Padre, ya también Madre tenía, aunque no como cualquiera que de varón concebía, que de las entrañas de ella Él su carne recibía, por lo cual Hijo de Dios y del hombre se decía. Y quedó el Verbo encarnado en María.