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El director de Más de uno se ha retractado de la defensa de la coherencia de Guardiola que realizó cuando mostró una postura firme contra Vox, puesto que esta se ha terminado disolviendo. #gobierno #españa #pensiones 🔗 Más, en ondacero.es: https://www.ondacero.es/programas/mas... Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Cuarenta años antes de que Benito Antonio Martínez Ocasio, o sea, Bad Bunny, epatara a medio mundo (y sobre todo al gobierno de España) con su actuación en la Superbowl, un compatriota suyo, Ubaldo Rodriguez Santos, o sea, Lalo Rodríguez, había epatado al mundo marcándose un tema salsero (salsero de salsa, no de salseo) de innegable contenido erótico. Subido de tono, se decía entonces. La canción no era suya, sino de Parménides Mancebo Hernández, nombre artístico Palmer (aquí todo el mundo se cambia el nombre), pero este era compositor, no cantante, y el tema estaba escrito para que Lalo lo hiciera grande. Lo que pasa es que Lalo, cristiano devoto y practicante, sentía en que esa parte en la que dice "he mojado mis sábanas blancas recordándote" iba a cerrarle las puertas del cielo, de modo que aguó su efusión (más bien, polución) y lo cambió por "he mojado mis sábanas blancas llorándote", allí donde el flujo se convierte en llanto. Hace dos años y ocho meses ilustré este sermón mañanero con una canción de Mari Trini…porque una dirigente política había dicho que ella no traicionaría sus principios para alcanzar el poder. Hoy, como no solo Sánchez cambia de opinión yo, también me olvido de Mari Trini y traigo a Lalo como banda sonora de la nueva María Guardiola, esta gobernante en funciones que se muere de ganas por consumar otra vez con Vox, el partido extremista, y populista, que anhela ir devorando, elección a elección, al PP. Guardiola no ve el momento de que Abascal la bendiga para poder seguir en el poder y por eso canta ahora en contra del gobierno interruptus. No quiere que haya freno y marcha atrás. Mucho. Se enorgullece y lo desea. Desea reverdecer aquellos días en pareja. Tanto lo desea que si hay que humillarse, como si fuera Sánchez con Junts, ella va y se humilla. En público. Por Vox. Le quiere de socio. Te quiero, Santi. Pelillos a la mar, olvidemos las palabras gruesas. Te quiero de socio, te quiero en mi gobierno, perdón, nuestro gobierno, te quiero y te quiero. Y Vox, partido ventajista que dice combatir el bipartidismo pero ha hecho suyo lo peor de cada uno, devorándola con su desdén. Haznos más la pelota, María, humíllate un poco más. Que sepa España cuánto nos añoras. Sánchez no es el único que cambia de opinión. Yo, también. Hace dos años y ocho meses dije a esta hora que en Extremadura había sido visto un ovni llamado María. Una rara avis que apelaba a la coherencia, los principios y la palabra dada. Que tenía una opinión muy mala de Vox, partido nocivo, y por eso mantenía su palabra de no abrirles la puerta de su gobierno aunque eso le costara la investidura. La señora ovni hacía una descripción tan precisa de lo que era (y sigue siendo) Vox que era natural que renegara de meterlo en su gobierno. Natural pero inédito en la España de los cálculos, las conveniencias y el manido truco de "ay, es que los electores han hablado y me han dicho que gobierne con estos". Poco tardó en probarse que de ovni tenía poco porque acabó gobernando con Vox en amor y buena compañía. Luego Vox la dejó tirada, hubo elecciones de nuevo y destacaron las crónicas lo combativa que estaba siendo con Abascal y los suyos, tan contrarios al bienestar de los extremeños, tan centralistas, tan madrileños. Pero se quedó corta de escaños, otra vez, y otra vez se dio la vuelta a sí misma. No ubica a Vox en la extrema derecha. A Junts sí; a Vox, no. Le preguntan en Ok Diario ¿le da miedo Vox? "Me da miedo Pedro Sánchez". ¿Le da miedo el crecimiento de Vox? "Me da miedo el sanchismo". Y así, todo. Bueno, hay más: sostiene que los electores han dicho claramente que el sanchismo tiene que salir de las instituciones. Ay, los electores, cuántas barbaridades se han dicho en vuestro nombre. Las instituciones, como debe de saber Guardiola, son también los Parlamentos, no sólo los gobiernos. Y en las instituciones están, precisamente, quienes los electores han querido que estén. Incluido (segunda fuerza política en Extremadura), el PSOE. El ovni era un globo. La baronesa ni era roja ni se pone ya colorada. Dos votaciones fallidas más, y Guardiola pide su ingreso en Vox a ver si así le permiten, de una vez, seguir en la poltrona.