У нас вы можете посмотреть бесплатно Monólogo de Alsina: "Sánchez se corona como némesis de Elon Musk" или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el anuncio de Sánchez de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años y sobre el encontronazo entre el presidente y Elon Musk. Elon Musk carga contra Sánchez por su prohibición de redes sociales para menores de 16 años: "Tirano y traidor". #gobierno #españa #pensiones 🔗 Más, en ondacero.es: https://www.ondacero.es/programas/mas... Sí, es una historia de lluvia, en consonancia con el día que tenemos. Menudo día. Ni a Gene Kelly se le ocurriría hoy echarse a la calle sin necesidad y con aire de 'ole, ole, cómo me gusta que llueva'. Era ficción, claro, 'Cantando bajo la lluvia', la historia desgraciada, y cruel, de aquella actriz de cine mudo, Lina Lamont, que ve su carrera peligrar cuando llega el sonoro porque su voz, aguda, estridente, no hay quien la aguante. 'Cantando bajo la lluvia' fue la versión festiva de 'Sunset Boulevard', barra libre para reírse de la pobre actriz chirriante y chillona. La historia, como seguro que recuerda, es que se recurre al play back para que Lina pueda hacer una película sonora. Quien le presta su voz en pantalla es una joven corista de nombre Kathy y a quien interpreta Debbie Reynolds (con sólo diecinueve años y sin haber dado a luz, todavía, a la princesa Leia). La gracia, en esencia, es ésa: cómo el público descubre que la armoniosa voz de la película sonora 'El caballero danzante' no es de la estrella Lamont sino de la desconocida Kathy. Pero el mayor enredo no se produjo en el argumento de 'Cantando bajo de la lluvia' sino en su rodaje. Porque en la escena en la que Debbie Reynolds dobla por primera vez a Lina es, en realidad, Debbie Reynolds la que fue doblada. Su voz no es la suya. Porque la voz que suena cuando ella finge cantar corresponde en realidad a Jean Hagen, es decir, la actriz que interpreta a la pobre Lina. No sé si me siguen: vemos en pantalla a Jean Hagen con su horrible voz de bisagra doblada por Debbie Reynolds con su dulce voz de corista pero en realidad es Debbie Reynolds quien está siendo doblada por Jean Hagen. Total, un lío en el que ya nadie sabe quién abrió la boca primero y a quién pertenece, en realidad, la voz que entona la canción que está sonando. Pedro Sánchez no admite dobles Pedro Sánchez, que no admite dobles (y tampoco canta, que sepamos), tiene la extraordinaria habilidad de generar confrontación incluso cuando la medida a la que acaba de sumarse cuenta con el consenso de la abrumadora mayoría de los grupos políticos. Podría decirse esto, en efecto, de las pensiones, una actualización respaldada por la abrumadora mayoría del Congreso que él consigue que parezca, a base de colarla premeditadamente en un decreto potaje, motivo de división irreconciliable. Ficción, pura ficción. El numerito del decreto ómnibus que patina y cae en el charco del Parlamento y que fuerza al gobierno a ensayar nuevos pasos de baile para salvar la dignidad, y la paga, de los pensionistas está tan visto que este año no ha merecido aplauso ni siquiera de la prensa no crítica. La herencia recibida Tampoco tuvo su mejor día, por cierto, el ministro Puente. Más apurado por el pésimo servicio de Cercanías Cataluña que por la ralentización de la alta velocidad, estos días muy poco alta. Para pronunciar una frase como ésta… no hace falta ser ministro de Transportes, entiéndame, ni ingeniero. Ya se aprecia que una red ferroviaria no se parece en nada a una tetera. El asunto es cuántos años más necesita el gobierno de Pedro Sánchez para dejar de cargarle la culpa del pésimo servicio a los gobiernos anteriores. La herencia recibida, cuando uno lleva siete años y ocho meses gobernando un país, deja de ser coartada para convertirse en parodia. Sánchez lleva más tiempo gobernando del que estuvo Rajoy; Rajoy tuvo que sortear el rescate con España en recesión, Sánchez ha disfrutado de una inyección de dinero europeo nunca antes vista. Pero en siete años y ocho meses no da tiempo a resolver lo de Rodalies. ¿Cuántos años más necesita el gobierno, dos, seis, ocho? ¿Quince, veinte, cuarenta?