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1. Alberto, Rosario y Manuela 00:00 2. El mundo me debe nada 03:59 3. Costilla 06:33 4. Por aquí te dirán que no 08:34 5. Moneda china 11:33 6. Martínez 13:53 7. Para presumir 17:04 8. Aunque no te niegue el tiempo 19:50 9. Algo que nos haga felices 23:04 10. Mudanza del pensamiento 26:17 11. Planto de las tres tijeras 29:23 12. María Guadaña 33:05 Estás escuchando Yiyi. Te podría contar un montón de detalles aburridos sobre la grabación, pero no viene al caso. Sí te hablaré, por ejemplo, de Rosario, Alberto, y Manuela, que vivieron y murieron en Valladolid y muchos años después un buen día nadie sabe por qué la lápida que los recordaba en el cementerio de El Carmen desapareció y ya nadie sabe dónde están pero todo tiene un sitio y siempre hay una canción. Te hablaré de cuando Jimi Hendrix dijo en una entrevista poco antes de morir que “No estoy seguro de vivir hasta los 28 años pero me han sucedido tantas cosas hermosas en los últimos tres años...” para después añadir “el mundo no me debe nada”. La canción no habla de él pero es una reflexión bonita que bien merece un título. De mi gata Sombrita que era del color que los veterinarios llaman gris azul y hablaba. Murió hace años pero igual la siento a mi lado y por eso le sigo escribiendo canciones y porque aquellos a quienes amamos nunca nos abandonan. Está enterrada junto a un olivo en el campo rodeada de sol porque el sol era lo que más le gustaba. De los lugares que ya no existen o si es que existen el tiempo y las personas hicieron de ellos otra cosa distinta pero que nos da igual porque en un rinconcito de nuestra cabeza el tiempo se detuvo y ahí sí son para siempre como nosotros queremos. De la locura que se lo llevará todo y cuando quieras darte cuenta será tarde para intentar poner remedio o para pedir disculpas y decir ese no soy yo y mientras llega ese momento nos acicalamos, nos peinamos, nos perfumamos porque en cualquier caso hay que estar guapos. Decía una psicóloga que la vida de los demás es intolerable para uno mismo. De mi madre a la que decidí escribir una canción antes de que se fuera y así conservar ese último verano en el que paseó y paseó y paseó por su querida Valladolid. La última vez que quedó con sus amigas tomaron café y cantaron y cantaron y cantaron boleros, tangos y chanson porque a ella lo que más le gustaba era cantar. Una vez me dijo que lo peor de perder la memoria era que continuamente te recordaba que no puedes presumir de nada. De la tarde en la que A y B decidieron que a pesar de que el futuro iba a ser diferente a lo que les hubiera gustado que fuera y nada había salido como querían lo mejor era buscar con urgencia en Madrid algo que los hiciera felices. De Jaime Martínez, a quien la música salvó el alma y volvió todopoderoso frente la ruina, el quebranto, la sinrazón y el dolor. Del ciego de Marianela, que mal rayo le parta pero qué le iba a hacer el hombre pero mal rayo le parta. De mi amiga L que temía a la noche pero no por la oscuridad sino porque la noche significaba desilusión y mala leche pero ella lo contraatacaba con café malo y cerveza tibia de lata. De cuando ya sabíamos que todo se iba a ir a pique y demonios parecía que nadie más que nosotros se daba cuenta porque la gente a veces se empeña y quiere y sueña y está en su derecho. Del Myolastan que antes vendían en las farmacias y ahora resulta que lo retiraron porque alguien pensó que no era buena idea un medicamento que curara todos los males del mundo. De los coches que nunca más volveremos a conducir. Del amor y lo que le decía Anny a Roquentin de que ponerse a querer a alguien es una hazaña que precisa una energía, una generosidad, una ceguera que si lo piensas bien pues parece que ya no estás para eso y al final no saltas y te quedas al otro lado del precipicio mirando de lejos a la otra persona que sí se atrevió a saltar. De cuando estés a pocos minutos, segundos de palmar y no lo sepas pero vas a palmar porque es lo que está a punto de suceder y nadie lo puede evitar porque nadie sabe que va a suceder y entonces qué andarás haciendo pillín. Alguien va a encontrarte y tu fiambre será el que cuente tu última historia tu último chascarrillo tu última anécdota “pues andaba yo metido en esto y mira por dónde me llegó la hora”. ¿Y qué significa Yiyi? Nada. O sí. En zulú significa “eso es todo”. Pedro Arranz #comovivirenelcampo #elgenioequivocado