У нас вы можете посмотреть бесплатно #HoyHablamosDe или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Hoy hablamos de la psicóloga y antropóloga estadounidense Margaret Mead, cuyas investigaciones supusieron una auténtica revolución en la concepción de los roles de género. Hija de profesores universitarios, Margaret Mead nació en Filadelfia en 1901. A la edad de veinte años comenzó su carrera universitaria en la Universidad de Columbia de Nueva York, como discípula de Ruth Benedict, famosa por sus trabajos sobre cultura e individualismo, y Franz Boas, pionero en estudios transculturales. En 1925, Margaret Mead viaja a Samoa, donde desarrolla una profunda investigación sobre la influencia de la cultura en la construcción de la personalidad, que posteriormente ampliaría en sus viajes en 1928 y 1929 a las Islas Almirantazgo en Papúa, Nueva Guinea, y a Bali en 1936. Gracias a ellos, Mead perfila una perspectiva teórica que se enfrentaba directamente a los planteamientos evolucionistas vigentes en la época. Dichos planteamientos afirmaban que el reparto del trabajo en función del sexo y la asignación del su rol en la vida doméstica y pública tenían un origen puramente biológico, de manera que los hombres y mujeres nacían predispuestos a cumplir un cierto papel en la sociedad. Los hallazgos de Margaret Mead, reflejados en obras como Adolescencia, Sexo Y Cultura En Samoa de 1928, Sexo Y Temperamento En Tres Sociedades Primitivas de 1935, o en su obra más tardía Hombre y Mujer (1961), defendían que la cultura y las condiciones psicosociales son las que determinan la asignación de roles de las personas, introduciendo por primera vez en el estudio de las ciencias sociales el concepto de «género». Es decir, la idea de que la diferenciación existente por sexos es, en realidad, una construcción social propia de cada cultura, no una condición dada de forma innata a las personas, y por tanto susceptible de modificarse. El trabajo de Mead no solo supuso una auténtica revolución en la antropología, la sociología o la psicología social, sino que estableció los pilares conceptuales del movimiento feminista moderno. Podemos considerarla, por tanto, la precursora de los avances actuales en materia de igualdad entre hombres y mujeres de hoy en día, la lucha contra la brecha de género, y la concepción de las personas como fruto de su entorno cultural y social.