У нас вы можете посмотреть бесплатно El VERON De Ensenada или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Hoy quiero darle gracias a mi padre primero, los años no perdonan, ya camina más lento. Permíteme, viejo, tu historia contar, este corrido es tuyo, lo quiero cantar. En sus años de joven destacó en el balón, tenía talento puro y fuego en el corazón. Por varios rincones de México lo vieron jugar, con disciplina y hambre de siempre avanzar. La vida le enseñó a pelear desde temprana edad, no todo era fútbol, también era realidad. Creció entre golpes duros y respeto ganado, por eso caminaba firme, nunca agachado. De Ensenada salió con un sueño en la piel, la vida era dura, pero más duro fue él. Desde muy poco aprendió lo que cuesta llegar, cuando el camino es largo y hay que aguantar. Se fue a estudiar medicina buscando un porvenir, con libros y desvelos aprendió a resistir. Caminaba muchas horas bajo el sol criminal, sin luz ni agua, pero firme y formal. Dormía en la azotea pa’ poder descansar, el comienzo fue duro, no lo pudo quebrar. muchos años de lucha siguiendo su vocación, hambre y sacrificio forjaron su corazón. Fue ahí donde el destino quiso algo cambiar, cuando a mi madre un día la vio llegar. No fue cosa sencilla ni fácil de dar, pero con paciencia el amor supo ganar. Con el primer hijo en brazos decidieron cruzar, rumbo a Nevada, empezando de nuevo a trabajar. Vivieron en un rancho, un tráiler vacío y frío, pero con esperanza y esfuerzo siguieron el camino. Después llegó mi hermana, la familia creció, en una ciudad más grande la vida siguió. Y luego llegué yo, sin saber ni entender, todo lo que mi padre tuvo que hacer. California fue el destino, San Bernardino el hogar, entre muebles viejos se aprendió a luchar. Arreglando y vendiendo sin parar ni un día, el cansancio en la espalda, pero nunca en la guía. Yo lo veía cargar lo que nadie podía, para mí era invencible, fuerza que no caía. Pero también lo vi tirado en el suelo sin hablar, con el dolor de la espalda que no lo dejaba andar. Sé que guardó mil cosas que nunca contó, pa’ cuidarnos a todos se las tragó el corazón. Protegió con silencio lo que dolía de más, porque primero éramos nosotros, después los demás. Cuando su madre partió le pesó el alma entera, pensó que no fue el hijo que quiso que fuera. Yo sé que ese dolor nunca se fue del todo, pero su amor por ella habló de mil modos. Extraña su comida, su forma de hacer, cómo de casi nada sabía algo ofrecer. Cuando llegaba gente y no había demás, ella hacía milagros sin nunca dudar. En Ensenada, con Toño, su hermano y su amigo, en un vochito rojo se les iba el camino. Subían y bajaban riendo sin pensar, eran dos contra el mundo, nada más importaba ya. Pero la vida es dura y no sabe esperar, a su mejor amigo se lo vino a llevar. Sentí en sus silencios lo que no dijo jamás, como si ese golpe se lo arrancaran de más. Tal vez no me enseñó a montar bicicleta, ni a jugar en el parque como otros papás. Pero me enseñó de la vida lo esencial, que el trabajo y la palabra valen más. Hoy sus pasos son lentos, el tiempo pesó, pero para mí sigue siendo ese campeón. Todo el amor que al tiempo no pudo dar, se lo dio a sus nietos sin medir ni pensar. Si algún día me preguntan de dónde soy, diré con orgullo que soy Verón. Manos fuertes, corazón de león, los Verón son los chingones de Ensenada, mi patrón. Hoy vive en mí y vivirá en mi hijo también, el nombre Verón nunca se va a perder. Mi padre es mi ejemplo, mi fuerza y mi voz, lo que él construyó seguirá en los dos. Gracias, viejo, por enseñarme a ser hombre, tu vida y tu lucha siempre vivira.