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#FutsalEnYoutube Tanto el Jimbee Cartagena Costa Cálida como el Illes Balears Palma Futsal son plantillas construidas hacia la consecución de títulos, con amplio fondo de armario y mentalidad ganadora. Así se puso de manifiesto en Son Moix y así continuaron los de la Región con su fantástica tradición, que no es otra que ganar el torneo en cuanto tienen oportunidad. Lo cierto es que la primera parte fue un tanteo de tensión y timidez. No parecía claro cuál sería el plan de los dos, por lo que se afanaron en esperar un resquebrajamiento del contrario, por pequeño que pareciera. Mucho disparo externo y pocas dificultades tanto para Chemi como para Dennis, este último con la frecuente fijación del chut a poco que le dejaran un par de metros de espacio (origen de dos goles en una semifinal). La mayor ocasión llegó en los pies de Fabinho, quien tras un robo se plantó a solas con Chemi y no pudo acertar. Noticia que podría abrir telediarios. No es frecuente que el brasileño, poco dado a emplear el "perdón", conceda segundas oportunidades a su adversario. Aquí el Jimbee fue absuelto de sus pecados. Sin embargo, pasaban los minutos y las interrupciones en forma de faltas copaban al equipo de Vadillo. De hecho, su mayor debilidad fue alcanzar las cinco con poco menos de siete minutos por disputar. Lo que por juego era una victoria por puntos se podría ir al traste por la intensidad propia de una final. Machado fue el que más le puso y contribuyó a que el bonus fuera una realidad. Parecía inevitable, con magos como Cortés, Mellado o Pablo Ramírez, que la sexta fuera señalada. Así fue porque Deivão trastabilló levemente al malagueño y este cayó al suelo. Fue un 10 metros inmediato en dos actos: el primero, con autoría de Motta, fue desviado por Barrón, y el segundo, tras ser determinada su repetición, aniquilado por Cortés a una zona tan anhelada por los especialistas, la escuadra. De esta forma el almeriense anotó el 1-0 y, digamos, empezó realmente la final. El Palma debía dar un paso al frente y no guardarse nada. Se vería en la segunda mitad. Aunque no de la forma deseada en un principio. A los pocos segundos de la reanudación Rivillos empleó excesiva fuerza en un forcejeo con Pablo Ramírez y vio su segunda tarjeta amarilla. Revés inoportuno en el peor momento. No obstante, si uno consigue sobrevivir a estas situaciones puede salir reforzado. Aguantó la inferioridad con una gran fuerza de voluntad y, casi a continuación, una falta lanzada por Fabinho en el costado fue tocada por una de las cuatro piernas acumuladas entre Allison y Tomaz para colocar el empate (1-1). Así las cosas, se abría un nuevo melón de partido con 17 minutos por delante. Creció la presencia mallorquina en campo cartagenero, como si hubiera sacado fuerzas desde el sufrimiento y con ese impulso coger las riendas del choque. Allison y Fabinho siguieron intentándolo. Dio la sensación que la expulsión de Mario Rivillos fue importante para tener esperanza por sus consecuencias. Los de la ciudad trimilenaria, curiosamente, acusaron el no poder aprovechar esa situación tan ventajosa. Todavía quedaban diez minutos de búsqueda del gol. A veces suele pasar que nada de lo que haya ocurrido anticipa el siguiente paso, es decir, que da igual lo que pase que el mejor estado anímico es meter el balón en la portería contraria. Justo cuando peor lo pasaba el plantel de Duda una jugada de estrategia culminada por Muhammad le daba la delantera en el minuto 33 (2-1). Otro puñado de fantasmas del título nacional se cernía sobre el Palma Futsal, condenado a seguir bajo el manto de la maldición. Más cuando Waltinho halló un palo. El paso de los minutos así lo confirmaba y ni siquiera el despliegue del juego de cinco sugería un mejor escenario para ellos...hasta la última acción. La circulación no fue fluida y los choques entre hombres con distintas camisetas ocurrieron, pero a 14 segundos del final la pelota le llegó a Ernesto y su disparo rebotó en un defensor para colarse en la meta de Chemi (2-2). Igualada y vuelta a empezar hacia la prórroga. Ahí el Jimbee Cartagena volvió a adelantarse de manera definitiva porque emergió una vez más su talismán: Cortés. Si bien enmendó el asunto en el primer acto, lo hizo también en la primera entrega del tiempo extra. Primero, con su clásico recorte en la frontal del área para conectar otro golpeo cruzado (3-2), y, después, para ajusticiar de nuevo a Barrón desde los 10 metros (4-2). Triplete. Fue oxígeno revitalizante. A partir de ahí, Mellado se afanó en jugar de nuevo a los trileros para esconder la bola y que los isleños no pudieran tener oportunidad. Al contrario, las disfrutaron ellos con otro palo de Muhammad y el quinto gol para los cartageneros. Waltinho definió a puerta vacía (5-2) para alargar el idilio de su equipo con la Supercopa de España al alzar la tercera consecutiva.