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Títol: Sermón sobre la patria celestial (més conegut com Sermó de les cadiretes) Autor: Josep Serred Intèrpret: Josep Serred "Sermó de les cadiretes" (Fragment de la segona part) Candileta tabernacula tua Domine. Cuán admirables son, Siñor, tus tabernáculos. Psalmi Penitensiale. Ele. Tres equis. Tres is. Hermanos míos amables en los puros corasones de Jesús y de su Madre. Callem; a vore eixes dones cuánt acaben d’asentarse. ¡Arrastreu més les cairetes! ¡Aixina!… ¡Em dona un corache de eixe visiet que teniu, qu’el dia que yo em canse s’acabaran les caíres, y la que vullga asentarse s’anponnará cul en terra! ¡Escandaloses! ¡Bagases! ¡Dempués que veniu a misa y tot es pegar becaes, com si prenguéreu la siesta, cada volta que hau d’alsarse encà armeu en les cairetes eixe riqui, riqui, raque que sabeu que me reventa; Clar, estic desgañitantme y no me sent ni la trona. ¿Es que les meues paraules ixen de gola de ferro? ¡Pos sapiáu que cuant yo parle ni em regalen la saliva, ni vullc gastarla de baes! S’ha acabat. ¡Conque silensi! Nada poede compararse al sublime aspentáculo que la presensia adorable del Siñor allá en el Sielo ofrese a todos los ángeles. Llus vivísima l’inunda, mil sentellos de diamantes enrayando en su corona rellusen por todas partes y enllumenan su cabesa con reflecos desllumbrantes. Una orquesta d’angelitos canta alegre y sin cansarse cansiones dulses, muy dulses, mientras allá en l’aire unos nuvolitos blancos que poco a poco ascampándose van ompliendo d’aulorita aquel devino paisaque. Candileta tabernácula tua Domine. ¡Cuán astimables, son, Siñor, tus tabernáculos! El dimoni del orache!… Che, Sento, tanca la porta, que así anem a costiparse. ¡Quin airet més sicatero! ¡Qué vida la de los ángeles! Obrar y pensar por causas siempre sobrenaturales; en todo ver al Dios vivo; en Dios respirar amándole y vivir únicamente en Dios por eternidades, es la vida más perfecta qu’uno poede figurarse. En el angélico coro de todas las potestades hay la mar d’escalafones que no poedo anrecordarmen ara cómo se disen… pero llamémosles hache. La coestión es que disfrutan todas las felisidades y se maman la gran vida sin tener que sofocarse. Vosotros, hermanos míos, bien podíais aimitarles, si es que tinguérais más fe y no foérais tan cobardes pa las cosas de la Iglesia. Perque si cuatro morrales que no valen todos chuntos un roín chavo d’a cuatre, se empeñan en que los curas y las monchas y los flares desaparegan del mapa, no sois cristianos lleales si consintiendo estas cosas, en cuenta de ir al combate, vos ficáis dentro de casa y cascuno que s’apañe, com si todos no astuviérais redemidos con la sangre de noestro Dios Chesocristo, qu’es además noestro padre. ¡Angratos!… ¡Angratos hillos! ¡Y qué angratetut más grande! ¡Che!… ¡M’agrà la pasaeta! ¿No dus mocaor de mocarte?… ¡Això, tórcat en lo banc, y el que vacha ahí a sentarse que s’anduga les caneles!… ¡Serán els chiquillos cafres! ¡Tot hu han de fer en los dits, cuant no hu deixen en les mánegues! ¡Torca el banc en lo faldó de la camisa, salvache! Per més que vosté els pedrique no trau res, encá qu’els mate! • Запись