У нас вы можете посмотреть бесплатно Rezó Frente a un Altar Olvidado del Camino… y Algo Oscuro Le Respondió | Relato de Terror или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Lo que vas a leer es un relato narrativo basado en teorías y versiones no comprobadas, reconstruido únicamente con fines de entretenimiento. Tomás Evaristo Quiroga era un técnico electricista de 38 años que recorría zonas rurales aisladas por trabajo. Una noche, de regreso a casa por el Camino Rural de San Jerónimo del Monte, sus faros iluminaron algo al costado de la carretera: un altar de piedra viejo, cubierto de velas derretidas. Sin saber por qué, se detuvo. Tocó una de las velas. Estaba tibia. Y entonces, sin pensarlo, rezó. Lo que pasó después cambió su vida para siempre. Frente a ese altar existía una historia que el pueblo llevaba décadas tratando de olvidar. Peregrinos desaparecidos. Muertes inexplicables. Un cementerio clausurado desde los años setenta. Y un sacerdote que construyó ese altar no para venerar a nadie, sino para mantener algo atrapado. Algo que los documentos antiguos llamaban El Peregrino Negro. Tomás no lo sabía. Nadie le advirtió a tiempo. Y cuando Doña Elvira Montiel, la anciana del único caserío cercano, le dijo que ese altar no era para rezar sino para que no salieran, ya era demasiado tarde. La oración había sido escuchada. No por el cielo. Por algo que llevaba décadas esperando que alguien le diera permiso. El Padre Laureano Becerra, sacerdote retirado que había vivido los eventos originales, le explicó la verdad: el altar era un sello espiritual. Y Tomás lo había roto con sus propias palabras. Lo que siguió fueron noches sin dormir, sombras en el jardín, pasos en el pasillo, y una pregunta que su esposa le hizo una mañana mirándolo fijamente a los ojos: ¿estás seguro de que eres tú? Tomás Evaristo Quiroga desapareció tres semanas después. Su camioneta fue encontrada abandonada en el mismo camino. El altar seguía en pie. Y según quienes pasan por allí de noche, la figura de piedra ya no tiene el rostro erosionado. Ahora tiene rasgos definidos. Ojos que siguen. Y una boca que parece a punto de hablar. La oración no había subido. Había bajado. Y algo oscuro había respondido. Si llegaste hasta aquí, suscríbete al canal y activa la campanita para no perderte ninguna historia. Deja tu like y cuéntanos desde qué país y ciudad estás viendo este video.