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Compuesta en 2001 y grabada informalmente en 2007, en la sala de ensayo de la banda. "Uno siempre le tiene cariño a las bandas que seguía de pibe, pero en general no es lo que de grande escucha con más frecuencia. Pero hay una banda particular, que una vez vi en 1995 creo en La Luna, que seguí escuchando a lo largo de mi vida y siempre tiene que ver con quien soy. Siempre es presente, y siempre es nostalgia. En esa época se llamaban Reincidentes. Las entradas creo que salían cinco pesos y el vaso de vino que era de plástico salía un peso, pero igual llevábamos el cartón de vino en la mochila. Había salido un EP que se llamaba Tarde. Y luego cuando telonearon a Nick Cave al año siguiente un disco en vivo largo, de canciones y letras largas. Que estilo eran? No se puede decir. Era post punk? A veces. Canción Caveana? A veces. Había tango ya en esos comienzos, folklore, algún ritmo rioplatense. Los seguíamos unas 30 personas. Entre nosotros buscábamos las influencias en las letras. A veces decíamos que algunas eran Arlteanas y otras nos parecían más crípticas. Reincidentes no entraba en ninguna escena, y nosotros tampoco. Con el cambio de bajista por un contrabajo y el agregado de otros instrumentos cambiaron el nombre por Pequeña Orquesta Reincidentes. El circuito cambió, y tocaban todos los martes del mes o todos los jueves en El Club Del Vino, el Observatorio, Seamus... en su música apareció el jazz junto a los aromas anteriores, y después sonidos balcánicos. Reincidentes, después Pequeña Orquesta, hacía literatura. Hacía música. Tenían una estética única. Tenían calle. Eran laburantes. Eran amantes de la música y el vino. Imposibles de catalogar. Con mi gran amigo de esa época, Julián, tomábamos mucho vino antes, durante, después. Y les gritábamos en medio del show “Vamoooos, locoooo!”. Era un folklore que era un poco una gracia entre los asiduos. Con los años se animaron a La Trastienda, viajaron por algunos lugares del mundo (algunos muy lejanos) y se hicieron de un lugar que era de culto pero no. Que era de expectativa pero no. Que era serio pero no, en la escena musical nacional. Siguieron con lo que hacen todos los que son honestos con su vida y con su arte, buscar. La búsqueda permanente. Y un día me llegó un mail, más de 10 años después de esas noches de La Luna, que decían lacónicamente que Pequeña Orquesta ya no existía. Yo lloré, claro. La Pequeña Orquesta nos dejó los textos más bellos y poéticos de la historia del “rock” de acá. Así como tengo los cds de ellos todos gastados, semidestruídos, también sus artes de tapa están todos ajados de leer y releer las letras con o sin música. Cuando paso al lado del estante y veo los discos, cuando los leo en algún recuerdo siempre vivo, o ahora que puedo escucharlos en el Spoti, se me dibuja siempre una sonrisa que es como un abrazo y en mi cabeza suena alguna de ellos y nosotros gritando desde abajo: “¡vamooos, locoooo!” Marcelo Simonetti