У нас вы можете посмотреть бесплатно LOS 40 IRRELEVANTES [Parte 2/2] (Kiba) или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
AY AMOR, TU DEBES SABER QUE AUNQUE LO PUDIERA SER LOS DERECHOS QUE AQUÍ QUE VES NO, NO SON MÍOS, OTRA VEZ Poesía Urbana / Versos libres KIBA PRESENTA: CUENTOS DE AYER Y HOY. Y DE MAÑANA, PORQUE ES LARGO DE NARICES. Érase una vez, hace mucho tiempo, antes de que echaran Digimon en La 2, nació un niño. O eso le dijeron a su madre el día del parto. Aquélla era una personita con claras disfuncionalidades mentales y un desarrollo vital propio de una película sobre exorcismos. Aun así, creció y vivió convenientemente feliz amparado por los libros (que no la lectura), los paseos por el campo y amigos previamente contratados. Pero ¡oh! Quiso la casualidad que aquel niño de rosadas mejillas y rollizas lorzas, al alcanzar la edad en la que las durezas no sólo salen en los pies, se apuntará a un taller de teatro local más de pueblo que el abono. Gastando allí cinco años de su vida conoció a gente maravillosa, gente con inquietudes, con necesidades intelectuales, con más horizonte que una postal panorámica. Y otra gente. Gente que terminó convirtiéndose en su familia. Un desgraciado día, nuestro visualmente poco agraciado protagonista descubrió que su boca llena de hierros servía para algo más que para introducir alimentos. Ejem, por favor. La voz, aquello a lo que le daba menos importancia que a Tracy de Pokémon, parecía dispuesta a darle algunas alegrías. La convirtió en su pasatiempo favorito: mientras otros niños jugaban al fútbol, cortejaban a las chichas o peinaban muñecas, el ya adolescente se ocupaba de entrenar sus cuerdas vocales. Y de peinar muñecas, también. Pero eso es otra historia. Aunque había un problema: no tenía una voz bonita. Él lo sabía. Lo sabían sus amigos. Lo sabían sus padres. Lo sabían sus profesores. Lo sabían sus vecinos. Lo sabían todas esas personas a las que había dejado sordas. "¡Pero es precisamente eso lo que me hace especial! No haber nacido para algo y, a pesar de ello, llevarlo a cabo, porque es realmente lo que me gusta" se mentía el pobre muchacho. Aun así, el tesón pudo más que la obviedad, y durante los cinco largos años siguientes, el joven que ostentaba un alfabeto braile en la cara fruto del acné, pasó por delante de hasta cuatro micros, llevando a cabo una de las pocas cosas que, de verdad, le hacía sentirse vivo. Sin contar el chocolate, claro. Y a día de hoy, ni en otros cinco años, el monstruoso estudiante de metro ochenta sería capaz de agradecerle a toda la gente lo necesario. A él no le gustaba que confiaran en él, pero aun así había gente que lo hacía. No le gustaba que valorasen lo que hacía, pero aun así había gente que lo hacía. No le gustaba llorar, pero a punto está de crear un chunami en su escritorio. Os lo debo todo a vosotros, porque lo que soy no es más que lo que me habéis dejado ser. Va a sonar a frase de tráiler, pero humildemente digo que luchéis por lo que creéis. La satisfacción personal es el premio, al menos para mí, más grande que puedes conseguir en este mundo. En otros ya no sé. Luego le preguntamos a Sora. Como me dijo una amiga una vez: "No te lo pienses, en esta vida hay que ir siempre dándolo todo. Ésa es mi filosofía." Y, a partir de hoy, también la mía. Este vídeo es un regalo, un regalo que condensa el ingenio de muchas personas, un regalo sobre todo para mí. Para demostrarme que, con esfuerzo y mucha MUCHA dedicación, soy capaz de hacer lo que me proponga. Siempre que mi propuesta no se base en volar o ligar con mujeres. U hombres. O perros. O CUALQUIER SER VIVO. No sé cuándo volveremos a vernos, aunque espero que sea pronto. Pero que no me veáis no significa que no exista. Como a los unicornios. Tranquilo Cuernitos, sé que estás ahí, y algún día te encontraré. Como bien saben los chicles, es mejor no alargar las cosas, así que ya me despido. Por ahora. Pero sabed que estoy aquí para lo que necesitéis. Si queréis alg, pedíselo a quien le importe. O a mí. Que para el caso es lo mismo. Os mando toda mi fuerza. Y un poco de calcio, que si no os vais a quedar cortos. Un abrazo muy muy fuerte, en plan boa constrictor, Kiba. P.D.: ¿Alguien tiene un clínex?