У нас вы можете посмотреть бесплатно Los Lunes con Juan Inurria; El colapso no llega en silencio (23-02-2026) или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Sección en el programa El Remate de la Diez Capital radio con nuestro abogado particular, Juan Inurria. Las civilizaciones caen cuando más se confían. Roma se fue deshaciendo mientras seguía cobrando impuestos, dejaba de reparar calzadas y celebraban circos con normalidad. España y con ella Canarias empieza a parecerse mucho a esa fase tardía del imperio, todo sigue en pie, pero cada vez más hueco. El paralelismo no es literal, pero sí advertencia. Cuando un Estado renuncia a gestionar de forma firme la integración, la cohesión y el respeto a un marco común de valores, lo que se produce no es diversidad, sino fragmentación. Hoy en España observamos cómo determinados barrios, costumbres y espacios públicos dejan de reconocerse a sí mismos; no por convivencia, sino por sustitución progresiva, con la tolerancia cuando no el estímulo del poder político. No es un juicio moral sobre quienes llegan, sino una crítica severa a quienes gobiernan sin proyecto de integración ni defensa cultural. Ninguna nación desaparece de golpe; se diluye cuando abdica de sí misma. Roma tuvo emperadores débiles rodeados de cortes cada vez más caras y desconectadas de la realidad provincial. España no tiene emperador, pero sí una política encerrada en su propia burbuja: debates autorreferenciales, luchas internas, gestos simbólicos y una obsesión patológica por la supervivencia inmediata, quedarse en el gobierno a cualquier precio. Cuando la política deja de pensar en décadas y solo calcula semanas, el sistema entra en fase terminal. Roma no cayó por una invasión externa; cayó porque ya no tenía fuerza interna para resistirla. El peligro nunca viene de fuera cuando el problema está dentro. Roma tuvo margen para reformarse. Lo tuvo. Pero cada reforma se pospuso porque era impopular, costosa o políticamente arriesgada. España está en ese mismo punto histórico: todavía hay tiempo, pero ya no sobra. Cada ejercicio presupuestario sin reformas estructurales reduce el margen de maniobra, igual que cada devaluación romana debilitaba el denario hasta convertirlo en una sombra de sí mismo. El error es creer que el colapso es un evento. No lo es. Es un proceso administrativo, lento, aburrido y letal. Llega cuando ya nadie recuerda cómo funcionaba bien el sistema original. ¿tú lo recuerdas? Roma no murió de un infarto, murió de desgaste. De aplazar decisiones, de sustituir estructura por propaganda, de confundir estabilidad con permanencia. Desde las islas, esta decadencia se percibe más tarde, aunque lo síntomas son brutales. Quizá porque aquí los límites físicos existen. El territorio no se puede estirar y eso que el Teide avisa con explotar, también está harto y cansado de tanto embuste y jiro de cabeza para no ver la realidad. La vivienda no se multiplica por decreto y la convivencia no se improvisa sin consecuencias. Canarias es un laboratorio adelantado de lo que ocurre cuando un sistema se tensiona sin planificación. En la Roma tardía, las infraestructuras seguían funcionando, pero nadie invertía en renovarlas. Los acueductos no se caían, se agrietaban. Las legiones no desaparecían, se externalizaban. El Estado seguía existiendo, pero había dejado de sostener el cuerpo social que lo justificaba. Los trabajadores, las empresas, los autónomos. ¿Os suena? carreteras saturadas, servicios públicos al límite, sanidad tensionada, educación que no educa y una economía dependiente casi en exclusiva del turismo y del gasto público. Todo funciona… hasta que deja de hacerlo. Y cuando eso pasa en un territorio fragmentado y ultraperiférico, el margen de reacción es mínimo, porque no tiene. Lo que está pasando en Canarias o en España, es similar a lo que pasó en mi país – me dice Oswaldo- este mejicano afincado en Madrid, ha pasado unos días en Tenerife con eso de Carnavales. Y me contó que es lo que ocurrió con la historia de Texas o Tejas, no se La historia de Texas es una advertencia que rara vez se explica con honestidad. Aquel territorio permitió la entrada masiva de colonos estadounidenses bajo una lógica económica y de poblamiento. No llegaron como invasores, sino como residentes. Con el tiempo, fueron mayoría demográfica, después cultural y finalmente política. El resultado fue inevitable: Texas dejó de ser lo que era sin que mediara una gran batalla fundacional. Esto no es Texas, pero el mecanismo se parece demasiado – me dice Oswaldo- Aquí no se está produciendo una integración ordenada, sino una sustitución progresiva en determinados espacios. En Madrid y Barcelona hay barrios donde el idioma común ya no es el español; costumbres que desaparecen; normas sociales que se diluyen; comunidades que conviven sin mezclarse. No por rechazo, sino por abandono institucional. El problema no es quién llega, sino que el poder político haya renunciado a exigir integración, respeto y marco común. Cuando un gobierno permite que la identidad, las costumbres y la convivencia se fragmenten por miedo a incomodar, el territorio deja de ...