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La Historia de Isabella Weems, la Joven Emprendedora que se hizo Millonaria a los 16 años Vendiendo Joyas. Su vida como emprendedora comenzó en el 2010, cuando apenas tenía 14 años de edad. Isabella esperaba con ansias su cumpleaños número 16 y como regalo le pidió a sus padres un auto, aunque fuera usado. Al escuchar esta petición, sus padres consideraron que no era conveniente darle un regalo de tal magnitud siendo tan joven, entonces le dijeron que, si quería el auto, debía trabajar para conseguir el dinero por su cuenta. Inicialmente Isabella sintió frustración, pero luego tomó la negación de sus padres como un reto. Llena de determinación, empezó a buscar formas de ganar dinero. Lo primero que hizo fue ofrecer servicios como niñera. Tras varias semanas de trabajo, llegó a acumular unos $350 dólares. Mientras estaba en el colegio, se fijó en que sus compañeras solían llevar joyas y accesorios, y para muchas de ellas dichos accesorios tenían un significado especial. Al llegar a casa, empezó a investigar sobre la fabricación manual de joyas. Encontró varios tutoriales en Internet y pensó en crear un tipo de accesorio que contara una historia. Su idea era que cada persona pudiera personalizar el accesorio según la historia que quisiera contar. Entusiasmada, Isabella compartió la idea con su madre y le dijo que usaría los $350 dólares que había ganado trabajando como niñera para comprar los materiales y herramientas que necesitaba para fabricar sus primeras joyas. Chrissy, la madre de Isabella, al verla tan motivada, tomó la decisión de apoyarla y se vinculó al proyecto como socia invirtiendo igualmente $350 dólares. Llamaron a su negocio “Origami Owl”. Luego de varias pruebas y de echar a perder algunos materiales, la joven finalmente consiguió diseñar una especie de medallón con pequeñas figuritas personalizables en su interior. Lo lanzó con el nombre “Living Locket”, que significa “Medallón Viviente”. Sus primeras clientes fueron sus compañeras de colegio. A ellas les encantaron los productos porque cada una podía elegir las figuritas del interior, entonces sentían que tenían un significado especial. El dinero de las ventas Isabella lo guardaba para reinvertirlo en comprar más materiales y seguir fabricando joyas. Con el apoyo de su madre, la joven comenzó a negociar con tiendas locales para que aceptaran comercializar sus productos a cambio de una comisión por cada venta. Un día, a Isabella se le ocurrió invitar a su casa algunas amigas para pasar la tarde, conversar y ofrecerles sus productos. Esta estrategia resultó ser un completo éxito porque el proceso de compra se volvía social y divertido, así que continuó haciéndolo, pero cada vez a una escala mayor. Lo que eran pequeñas reuniones con amigas terminaron convirtiéndose en divertidas fiestas con decenas de clientes potenciales listas para comprar joyas personalizadas. Más adelante estas fiestas serían conocidas como “Jewerly Bars” y se consolidarían como la columna vertebral del marketing de la empresa, pues descubrieron que es mucho más fácil vender cuando las personas se sienten parte de una comunidad y se divierten. Posteriormente, Isabella le propuso a su madre abrir un local propio. Revisaron diferentes opciones y les gustó un pequeño quiosco dentro del centro comercial Chandler Mall; no obstante, el alquiler era muy costoso. Cuando ya estaban pensando en desistir de la idea de tener un local propio, familiares y amigos cercanos les tendieron la mano y les ayudaron a reunir el dinero que necesitaban para pagar el alquiler. Mientras las ventas del local despegaban, la madre de Isabella decidió vender los muebles de la sala de la casa y canceló la suscripción a la televisión por cable para invertir ese dinero en el negocio. Cuando Isabella llegó a casa y vio la sala vacía, su madre le explicó que se trataba de un sacrificio necesario para sacar el negocio adelante. Esta sería una de las lecciones más valiosas que aprendería en su vida como emprendedora. A lo largo del 2011, Origami Owl facturó alrededor de $280.000 dólares gracias a su estrategia de ventas que combinaba un local propio, varias tiendas aliadas y fiestas que cada vez atraían a más compradoras potenciales. En medio de las fiestas, otras chicas le comentaban a Isabella que querían ser parte del negocio. Esto la motivó a diseñar un modelo de ventas directas. Las chicas que se unen a este modelo pueden organizar sus propias fiestas y diseñar joyas personalizadas siguiendo los lineamientos de Origami Owl. Actualmente, Isabella tiene 28 años, posee una fortuna personal de más de $50 millones de dólares y sigue trabajando día a día en la gestión de sus empresas. A nivel personal, está casada, tiene una hija y se ha convertido en una reconocida influencer compartiendo su vida en plataformas como Instagram y YouTube, donde suma más de 3 millones de seguidores. Recuerda suscribirte para seguir disfrutando de nuestros vídeos. #Emprendedores #Motivación #Negocios