У нас вы можете посмотреть бесплатно Oraciones Matutinas HMSS (Actualizada) или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
V. ¡Viva Jesús! R. Nuestro Rey Eucarístico (3 veces) Todos los días te bendeciré y cantaré tu nombre por siempre y por los siglos de los siglos. Hazme digna, Señor, de vivir este día limpia de todo pecado. Tú eres bendito, Señor Dios de nuestros padres y digno de alabanza; tu nombre es glorioso por los siglos de los siglos. Dios mío, te doy mi corazón, recibe amable Salvador mío, las primeras palabras de mi boca y los primeros latidos de mi corazón, como un homenaje que debo a tu divina majestad. Haz que este día no lo pase como otros en que te he ofendido, sino que hoy empiece a amarte y servirte como tú lo mereces. Amén. Padre nuestro.... Ave María... Gloria. Dios mío, te amo sobre todas las cosas. Jesús mío misericordia. ¡María, Madre mía!, no permitas que yo caiga en pecado mortal en este día. V.- Señor San José. R.- Ruega por nosotros. V.- Santo Ángel. R.- Ruega por nosotros. A la Santísima Trinidad: Muy santa, muy augusta Trinidad, yo creo que estás aquí presente. Te adoro con los sentimientos de humildad más profundos y te doy gracias porque me has concedido este día para amarte y servirte. Oh Santa Trinidad, líbrame de los engaños de mis enemigos, dame fortaleza para huir de las ocasiones de pecar y para vencer mi pasión dominante. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén. Actos de fe, esperanza, caridad y contrición: Yo creo, Dios mío, todo cuanto la Iglesia católica y apostólica, manda creer, porque tú lo has revelado. Espero, Dios mío, con entera confianza, que por los méritos de nuestro Señor Jesucristo me concederás la gracia en esta vida y la gloria en la otra si observo tus santos Mandamientos. Te amo, Dios mío, sobre todas las cosas, amo a mi prójimo como a mí misma por tu amor. Me pesa, Dios mío haberte ofendido, por ser Tú quien eres bondad infinita y propongo no volver a pecar, ayudada de tu divina gracia. Invocación a la Santísima Virgen: Santísima yo me pongo bajo tu maternal protección y me arrojo con confianza en el seno de tu inagotable misericordia. Sé ¡Oh Madre mía!, mi refugio en mis penas y mi abogada cerca de tu santísimo Hijo, hoy, en todos los días de mi vida y particularmente a la hora de mi muerte. Amén. Invocación al Ángel Custodio: Ángel de Dios a quien he sido encomendada, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén. Ofrecimiento de obras: Oh Jesús mío, yo te ofrezco por medio del Corazón Inmaculado de María Santísima todas las oraciones, obras y trabajos del presente día, para reparar las ofensas que te hacemos y por las demás intenciones de tu Sagrado Corazón. Hago intención de ganar todas las indulgencias que pueda; pido por lo que el Sumo Pontífice quiere que pida, ofreciendo estas indulgencias en satisfacción de mis pecados, por las necesidades de la Santa Iglesia y en sufragio de las benditas almas del Purgatorio, especialmente por las que tengo mayor obligación de pedir. Amén. Oración: Señor que nos llamaste a la vida y pusiste en nuestro corazón anhelos e ideales, muéstranos cual sea tu próxima llamada en nuestra ruta hacia ti, para cumplir tu voluntad y servir a nuestros hermanos. Amén. Salmo 62: ¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! tu gracia vale más que la vida te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote; me saciaré de manjares exquisitos y mis labios te alabarán jubilosos. En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene. Trisagio a la Santísima Trinidad: Dios Santo, poderoso, inmenso, desde el trono de tu divina Majestad, dirige una mirada compasiva a esta hija tuya que postrada y llorosa demanda tu clemencia: Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. En medio de tanta grandeza ¿escucharás mis gemidos? Sí, porque eres mi Dios; sí, porque al llamarte Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, pongo en ti mi fe, confieso mi redención y espero el cumplimiento de tu palabra. Con cuánta ternura, Señor repito: Santo, Santo, Santo. La peste no emponzoñará mi aliento, la desnudez, la miseria, el hambre no llegarán a mis puertas. El rayo no caerá sobre mi cabeza, el huracán, el temblor, la centella y el incendio me respetarán; mis enemigos temblarán en mi presencia, pues verán en mi frente el auxilio divino, mis labios y mi lengua que te han alabado estarán tranquilos, en mi corazón descansarán la paz, la resignación, la conformidad en todo con tu suprema voluntad. En mis enfermedades repetiré: Santo, Santo, Santo, este dulce nombre será mi escudo; Dios mío, ten piedad de mí, sé mi amparo...