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El pasado 9 de Marzo de 2024, la Fundación Oxígeno, El País del Abeyeiro y la Asociación Corripa, llevaron adelante un homenaje a la vida y obra de Fernando Fueyo en su localidad Natal, Vilaller (Lleida), donde se contó con personas que lo conocieron y trabajaron junto a él. Con el comienzo de 2022, el 4 de enero nos dejaba a los 76 años Fernando Fueyo, al que han llamado –y él mismo también se llamaba así– “el pintor de cámara de los árboles” y “embajador del bosque en la ciudad”. En esta serie de ‘artistas en verde’ queremos dedicar hoy nuestro recuerdo y homenaje a este referente de la pintura de naturaleza, a través de las palabras de algunos de sus mejores y conocidos amigos, que destacan su generosidad, su alma oriental en busca de las esencias y su espíritu positivo, siempre dispuesto a exaltar la belleza de lo que nos rodea. Desde su estudio en Asturias (vivió y trabajó sobre todo en Gijón y Avilés, sus nidos de operaciones, aunque era un viajero incansable), este hombre de aspecto de sabio de otros tiempos, con su gran barba blanca, supo transmitirnos durante cinco décadas amor y respeto por la naturaleza, y muy especialmente por los árboles. Desde su querida Asturias, fue tejiendo, incansable, dibujo a dibujo, una red de asturianos pioneros en defensa de la naturaleza, como el periodista y divulgador Benigno Varillas, fundador de Quercus, revista decana de información ambiental que acaba de cumplir 40 años y con la que Fueyo colaboró intensamente desde sus comienzos, y Roberto Hartasánchez, director desde su creación en 1983 de la ONG FAPAS, volcada en la protección de la fauna salvaje y especialmente del oso pardo en la Cordillera Cantábrica. Todo un trío de ases del conservacionismo desde los años 80, cuando casi nadie en nuestro país estaba dispuesto a escuchar sus reivindicaciones.