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Convicción o Condenación: ¿Quién le Está Hablando a Tu Espíritu? Dr. Peter Burgos Vega Family & Marriage Therapist Psy.D, LMHC, MFT El Señor enseñó que cuando el Espíritu Santo viene, alumbra la conciencia del ser humano y le muestra con claridad aquello que está fuera de la voluntad de Dios. Jesús lo dijo así: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Esa convicción no es para destruirte, sino para despertarte. Por eso, cuando el mensaje penetró en el corazón de las personas en Hechos, “se compungieron de corazón y dijeron: ¿qué haremos?” (Hechos 2:37). Esa experiencia interior no solo expone la falta, sino que despierta un deseo genuino de cambio, de restitución, de pedir perdón y de caminar diferente. La Escritura también afirma: “La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación” (2 Corintios 7:10), mostrando que hay un dolor interior que no paraliza, sino que transforma y conduce a una vida renovada. En contraste, hay una voz que solo acusa, humilla y empuja al aislamiento. Esa voz no te muestra cómo corregir el error, solo te recuerda lo que hiciste para que te rindas. Pero Cristo no nos llama a escondernos; Él nos invita a acercarnos con confianza: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16). Cuando la corrección viene de Dios, siempre viene con camino, esperanza y restauración; cuando no hay esperanza, cuando solo hay condena, esa voz no está alineada con el corazón de Cristo. La verdadera voz que transforma no te destruye, te levanta.