У нас вы можете посмотреть бесплатно Mecánico Rescató A CEO Del Jet Averiado... Y Descubrió Que Ella Fingía Su Propia Muerte или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Mecánico Rescató A CEO Del Jet Averiado... Y Descubrió Que Ella Fingía Su Propia Muerte El sol apenas despuntaba sobre el pequeño aeródromo de Valle Verde cuando Diego Morales abrió las puertas del hangar número tres. El olor a combustible de aviación y aceite de motor lo recibió como un viejo amigo, un aroma que le recordaba una vida anterior, una carrera brillante que había sacrificado sin dudarlo. —Papá, ¿puedo quedarme contigo hoy? —La voz de Matías, su hijo de siete años, resonó en el espacio vacío del hangar. Diego se giró observando al pequeño que lo miraba con ojos suplicantes. Era sábado, técnicamente su día libre, pero las facturas no esperaban a que el calendario fuera conveniente. —Claro que sí, campeón. Pero tienes que prometerme que te quedarás en la zona segura. Nada de tocar herramientas sin mi permiso. Matías asintió vigorosamente, ya corriendo hacia su rincón favorito donde Diego había improvisado un pequeño espacio con libros de aviones y maquetas. El niño se contentaba con poco, una bendición considerando las circunstancias. Diego repasó mentalmente su lista de pendientes. Tres avionetas esperaban mantenimiento rutinario, un Cessna 172 necesitaba reparación en el tren de aterrizaje, y el viejo bimotor del señor Ramírez requería una inspección completa antes de su certificación anual. Todo trabajo honesto, pero apenas suficiente para cubrir el alquiler del pequeño departamento que compartía con Matías y la guardería donde el niño pasaba las tardes entre semana. Cuatro años. Habían pasado cuatro años desde que Valentina simplemente se fue, dejándole una nota sobre la mesa y un bebé de tres años dormido en su cuna. "No estoy hecha para esto", decía la carta. "Necesito encontrarme a mí misma". Nunca regresó. Nunca llamó. —Papá, mira lo que encontré. —Matías sostenía una tuerca oxidada como si fuera un tesoro.